Los recientes ataques con drones contra refinerías e infraestructura energética en Rusia han provocado un desabastecimiento de combustible en diversas zonas del país.
El presidente ruso, Vladímir Putin, reconoció públicamente que estas agresiones han generado complicaciones operativas y admitió la existencia de un déficit en el suministro, aunque matizó que la situación actual aún no reviste un carácter "crítico".
Por el contrario, la percepción entre la población refleja una realidad más compleja. Residentes locales, como un conductor moscovita identificado como Andrei, manifestaron su malestar al señalar que el panorama real difiere de los reportes oficiales de la televisión, describiendo largas filas de vehículos y aglomeraciones de personas en los centros de abastecimiento a la espera de gasolina.
De acuerdo con Chris Weafer, director ejecutivo de la consultora Macro-Advisory, solventar este desajuste logístico requerirá un periodo de varias semanas. Weafer detalló que, si bien el país dispone de reservas de combustible suficientes, el desafío radica en la compleja operación de transporte y distribución para trasladar el producto desde las zonas de almacenamiento hasta los puntos de venta donde se necesita con urgencia.
Reporte original de Associated Press: Ukraine's drone attacks on oil refineries plunge Russia into a fuel crisis
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