Darío Álvarez* | Sin ser pesimista, ni negativo en mis opiniones, quiero exponer algunas situaciones reiterativas, que se presentan en Colombia, para motivar análisis y reflexión, donde se notan los círculos viciosos a los que nos hemos acostumbrado, que son una vergüenza, pero frente a los cuales cada vez somos más indiferentes.
En Colombia no existe democracia participativa porque la que existe es representada y conformada por grupos que luchan por mantener el poder a cualquier precio, bajo la influencia de intereses particulares sobre los intereses colectivos del pueblo y con descaro se disfraza la inversión social y la función del estado, mediante el ejercicio de los poderes públicos y el desarrollo programas, donde la politiquería y la corrupción van de la mano en un proceso amañado, en el que se prometen, cambios volvemos a elegir y todo sigue igual.
En el manejo de los cultivos ilícitos y el tráfico de drogas, los operativos temporales y coyunturales, solo logran afectar el precio de la mercancía, por efecto de la oferta y la demanda, sacando del gran mercado por un tiempo a los narcotraficantes pequeños más vulnerables y fortaleciendo las redes descentralizadas organizadas que contaminan los más altos estratos y como si fuera poco se aprueba el aumento de la dosis personal, para fomentar el consumo interno, de modo que lo que varía es la calidad del producto, si el cliente es de clase alta o de clase baja; pero cuando hay que mostrar algún informe internacional, se restablece la erradicación manual o nuevamente se aprueban las fumigaciones con glifosato, para posteriormente volver al mismo llanito, con nuevos incrementos en cultivos y consecuente distribución, para no perder el liderazgo mundial.
El control de la delincuencia es altamente deficiente y se ha convertido en el juego del gato y el ratón, donde la policía pretende cumplir su función manteniendo el orden, garantizando la honra y bienes de la gente y realizando continuas capturas de delincuentes, pero la frustración se presenta cuando la justicia los deja en libertad, por falta de pruebas, porque no representan un peligro inminente para la sociedad, porque no fueron capturados en flagrancia, porque son delitos menores o en los mejores casos otorgando el beneficio de la casa por cárcel, que es la mayor alcahuetería de la justicia colombiana, preferentemente para delincuentes de cuello blanco, de modo que los agentes policiales y el CTI siempre estarán ocupados en esta rutina, mientras que la delincuencia crece en todas sus modalidades y sus actores se burlan de la ley.
En el control de la corrupción y la politiquería la cosa es más grave y descarada, porque los altos gobernantes y hasta los entes de control resultan involucrados, los administradores y ejecutores, tanto públicos como privados conocen las formas de apropiarse de los recursos, calculan hasta quien puede echarse la culpa en caso de una investigación y se define porcentualmente la retribución en efectivo o la compensación en especie, por la asignación de un contrato, el pago de un favor, el logro de un empleo, de un ascenso o la garantía de permanencia laboral; Cambian los dueños del poder y se reinicia el ciclo con diferentes actores y nuevos beneficiarios.
Históricamente el acceso a la tierra ha generado más poder económico, político y de las organizaciones al margen de la ley, que verdadero desarrollo del sector rural para el fortalecimiento sostenible de la economía del país, el manejo de la tierra obedece a conflictos de intereses, no se aprovechan las tierras productivas por la concentración de la propiedad y se continua expandiendo la frontera agrícola hacia zonas de protección ambiental.
No existe reforma agraria y seguirán las promesas incumplidas del gobierno, sobre asignación, restitución, saneamiento de la propiedad y manejo de baldíos, en un círculo vicioso que perjudica el desarrollo integral del sector agropecuario. Los principios morales y los valores humanos se desconocen cuándo prima el poder del dinero y la intimidación, el rico sigue humillando al pobre, se aprueban leyes que permiten el matrimonio entre parejas del mismo sexo, el aborto, la dosis personal de droga, no se respeta la vida, se permite la descomposición social pero y cada día la sociedad reclama mayor libertinaje.
En las negociaciones de paz, se plantean acuerdos, se hacen concesiones, se ponen plazos, se simulan entregas de armas y reinserción a la vida civil, se proyectan acciones para el post conflicto y la reparación de las víctimas, mientras que los grupos al margen de la ley continúan extorsionando, secuestrando, robando y matando a ciudadanos de bien, para no perder su estatus delincuencial y presionara la gobierno en sus pretensiones, donde unos negocian y otros delinquen, situación que se repetirá con sectores disidentes o nuevas organizaciones, que han visto en su accionar no una reclamación ideológica por la igualdad y la equidad social, sino un lucrativo negocio que además se fortalece con el flagelo del narcotráfico, la minería ilegal y la atención del estado que oye más a un delincuente que a un agricultor.
A propósito de los productores agropecuarios no existe en el país una verdadera política integral de estado para el desarrollo rural, no se valora el trabajo del campesino, se desprecia y se irrespeta con la violación de sus derechos, incumpliendo toda clase de promesas, que apuntan a solucionar los mismos problemas de siempre: Costos de producción, asistencia técnica, acceso a créditos, seguridad, Productividad, sostenibilidad, competitividad y mercadeo.
En el manejo de los recursos naturales, la cosa es aún más preocupante, contaminamos diariamente el medio ambiente, desperdiciamos el agua, talamos los árboles y no sembramos más, propiciando erosión, agotamos los suelos con mal manejo porque nos creemos dueños de la tierra, el gobierno otorga licencias y concesiones a multinacionales, para explotar los recursos a conveniencia de unos pocos, sin importar el impacto ambiental ni el detrimento patrimonial, así es de que la situación es preocupantemente repetitiva y las decisiones para mejorarla son de urgencia nacional.
¡Reflexionemos amigos y decidamos que podemos hacer! Porque otro país tan especial como este no existe. Tenemos 35.000 especies de plantas, 3.000 especies de vertebrados, 1.800 especies de aves, 27 clases de reptiles propios, 712 tipos de anfibios, 127 especies de peces, centenares de páramos, ríos, lagunas, paisajes, oro, esmeraldas, petróleo, gas, carbón, níquel, café, cereales, caña panelera, papa, fríjol, flores, ganado, cacao, excelentes deportistas, distinguidos empresarios, gente capaz entusiasta y creativa, mujeres hermosas.
"Somos extraordinariamente Ricos" pero no tenemos sentido de pertenencia ni aprovechamos racionalmente lo que tenemos, estando situados en una de las mejores esquinas del mundo, elegimos a los peores líderes y nos lamentamos de nuestra propia suerte. Tenemos que visionar el futuro analizando la situación real con misión y gestión de cambio para lograr de nuestro país in vividero en paz, con los mejores estándares de vida para todos. Las cosas tienen que cambiar, No se puede impulsar la locomotora del desarrollo nacional, con el pie derecho en embrague y el izquierdo en el acelerador.
"Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas".
Albert Einstein
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*Dirigente gremial.
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