Muchos de los conquistadores que pisaron territorio americano lo hacían atraídos por las enormes riquezas de los nativos. El conocimiento de las ceremonias y solemnidades religiosas en que los chibchas arrojaban ofrendas a sus dioses hizo surgir la leyenda de El Dorado que se halla relacionada con la adoración del agua.
Las lagunas eran consideradas lugares sagrados en donde se celebraban ceremonias de gran esplendor, durante las cuales se arrojaban al agua tunjos (figuras en oro) para ofrecérselas a sus dioses.
Entre los principales lugares sagrados se encuentra la laguna de Guatavita en donde se llevaba a cabo la elección del cacique de la localidad, cuando montado en una balsa de oro llegaba hasta el centro de la laguna y se sumergía con su cuerpo totalmente cubierto en polvo dorado.
También se cree que cuando llegaron los españoles los indios, para evitar que fueran despojados de sus tesoros y sometidos a una cultura que no era la de sus antepasados, se tiraban con sus pertenencias de los cerros más altos, preservando así su identidad.
Fuente: Presidencia de la República
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