Por: César Rodríguez Granados | El semanario sogamoseño “Acción Cívica”, en su edición dominical número 220 del 9 de agosto de 1953, dio cuenta de la visita presidencial a Sogamoso del Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, en los siguientes términos:
“Extraordinaria, sensacional y emocionante hasta lo indecible resultó la recepción que la ciudadanía sogamoseña, tributó al Sr. Presidente de la República Teniente General Gustavo Rojas Pinilla. Sogamoso vivió en el día de ayer una de sus más bellas jornadas. El pueblo estuvo presente con plena conciencia de lo que hacía y ovacionó con todas las fuerzas de su alma a quien devolvió a Colombia la libertad, la justicia y la paz”.
“Desde las primeras horas el alegre ruido de los cascos de los caballos, que iban y venían, despertaron a los sogamoseños que habían de levantarse temprano para salir al encuentro del Jefe del Estado. A las 6 a.m. ya se cruzaban en todas direcciones, ciclistas, jinetes, vehículos y peatones preparándose para la marcha. A las 7 a.m. ya estaban en orden cientos de unos y otros, los que en compañía de inmenso gentío se dirigieron por la carretera central al encuentro del Presidente”.
“Este llegó a la ciudad a las 9 y media, en medio de aclamaciones ensordecedoras y escoltado por los jinetes, los que en su mayoría vestían a la usanza llanera. Estos le obsequiaron con una lujosa silla sogamoseña, con la que habían aperado un hermoso caballo para que sobre él hiciera su entrada triunfal a la ciudad. La gran plaza central, engalanada con el tricolor nacional, con vistosos gallardetes, con carteles de bienvenida y con afiches simbólicos, se encontraba totalmente colmada de gentes (sic). De los balcones se desgranaban claveles rojos al paso del Primer Mandatario”.
“Cuando el Sr. Presidente acompañado de su esposa señora Carola Correa de Rojas, de su señorita hija María Eugenia y de los miembros de su comitiva, asomó a los balcones de la casa de la señorita Lilia Lara Escobar escogida para el efecto, el inmenso recinto se blanqueó de pañuelos que se agitaban frenéticos, entre un vocerío atronador de ovaciones. Las bandas de música ejecutaron entonces el Himno Nacional y las bandas de guerra le rindieron honores. Un grupo de aviones y un helicóptero maniobraron sobre la ciudad, mientras la artillería saludaba con 21 salvas de cañón”.
“Terminadas éstas, inició su discurso el señor Teniente Coronel Alfonso Ahumada, quien saludó al Primer Mandatario a nombre de las Fuerzas Armadas de Boyacá y quien esbozó un magnífico programa de acción boyacense y llanera. Habló luego el doctor Manuel Abella Chaparro, quien le presentó al Jefe del Estado la bienvenida a nombre de la ciudadanía sogamoseña. Contestó a estos discursos el Sr. Presidente en densa oración de elevado contenido patriótico, que a cada momento fue interrumpida por calurosos aplausos y resonantes vivas”.
“Concluidos los discursos desfilaron los ciclistas y jinetes por enfrente al Sr. Presidente, siendo visible la emoción de éste al paso de los llaneros que lo vivaban entusiasmados. Luego se sirvió una copa de champaña y le fue entregado al Primer Mandatario un artístico pergamino con cerca de un millar de firmas de sogamoseños representativos. En seguida partió para Belencito con el objeto de visitar las instalaciones de la Siderúrgica y en donde le fue servido un elegante picnic. En las últimas horas de la tarde salió en avión el Jefe del Estado para Bogotá, dejando en la ciudad la imborrable y gratísima impresión de su primera visita como Presidente de Colombia”.
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