Rojas Pinilla en Sogamoso

Rojas Pinilla en Sogamoso

Por: César Rodríguez Granados | “La primera noticia oficial confirmada de la visita a Sogamoso  del “Excelentísimo señor  Presidente de la República de Colombia Teniente General Gustavo Rojas Pinilla”, nos la proporcionó a los estudiantes de 5° de primaria del Gimnasio Sogamoso, el profesor Carlos Mogollón, quien señaló que: “el Primer Mandatario debe de llegar antes de las diez de la mañana del próximo sábado 8 de agosto”.

Y mientras parecía fulminarnos con la mirada, nos espetó: “Ustedes como alumnos de último año, deberán dar ejemplo de buen comportamiento a sus condiscípulos en los actos públicos del sábado próximo. Nada de “echar abajos a los godos ni a los chulavitas”…Recuerden que el lema del nuevo Gobierno Nacional es: “Paz, Justicia y Libertad” y por lo tanto hay que confiar en que no habrá más persecuciones políticas en Sogamoso ni en Casanare. La asistencia es obligatoria al recibimiento en el Parque Principal y espero que en la próxima clase de Cívica del martes”, les queda como tarea entregar un resumen de lo que verán durante tal acontecimiento”.

Tal vez, no en los mismos términos del trabajo estudiantil entregado al ilustre maestro de las juventudes sogamoseñas y casanareñas, don Carlos Mogollón Becerra (q.e.p.d..), extraemos el recuerdo de lo ocurrido en esa ocasión:

El 8 de agosto de 1953, al momento de la llegada del  personaje una multitud de fervorosos partidarios colmaba el Parque principal. Partidarios, en esos momentos eran todos los colombianos y, particularmente, en las provincias del Centro, Sugamuxi y Casanare las familias liberales, víctimas de violencia partidista que nació por iniciativa de la “godarria” instaurada en el Gobierno Nacional y luego la de las guerrillas liberales para defender el derecho a la vida y cobrar venganza por sus sufrimientos.

Por tierra desde Bogotá se desplazó a Sogamoso   “el Excelentísimo señor  Presidente de la República de Colombia Teniente General Gustavo Rojas Pinilla”, ----en estos términos protocolarios era obligatorio referirse públicamente o en cualquier escrito dirigido al Primer Mandatario colombiano ----.

La concurrencia ciudadana había comenzado al amanecer desde las veredas más apartadas y después del desayuno desde los barrios más distantes del centro comercial. Los de la Provincia de Sugamuxi con un día de anticipación se hospedaron en la “Roma de los Chibchas”, y, los casanareños lo habían hecho desde años atrás, cuando las persecuciones de la fuerza pública en su tierra, los obligaron a abandonar sus hatos y fundaciones y a varios de sus seres queridos dejarlos sepultados de cualquier manera, al caer víctimas de las balas oficiales. 

A pie y uno que otro jinete, lo que horas después sería una muchedumbre, ingresan sin afán, por las cuatro esquinas de la plaza principal sede del gobierno municipal, -- actualmente Plaza de La Villa --- la alegría se nota en los rostros curtidos de los mayores de edad y en las sonrisas radiantes entre los más jóvenes.
En la generalidad de los casos, lucen ataviados al estilo dominical, además, escudos metálicos con la efigie presidencial  a todo color se aferran a las solapas de los vestidos de paño y al pecho de las camisas de los menos pudientes, las cintas rojas y tricolores adornan los sombreros campesinos.

Sogamoseños y forasteros sin distingos han comprado, sin pedir rebaja, los banderines tricolores de variado tamaño que exhiben dentro de un círculo central  el retrato impreso a todo color de un sonriente Teniente General Rojas Pinilla.

Los vendedores ambulantes procedentes de Bogotá, con toda su parafernalia rojaspinillista, establecieron sus puestos de venta en lugares estratégicos, con días de anticipación al arribo presidencial. Este comercio errante, tan pronto como el Palacio de San Carlos anuncia la visita presidencial a cualquier lugar de la geografía nacional, se traslada e inicia la campaña publicitaria sobre el flamante Primer Magistrado de la
Nación.

A medida que se acerca la hora de llegada de Rojas Pinilla, se acrecienta el murmullo gigantesco de la plaza principal de la Ciudad del Sol. Al entrar en confianza unos y otros, persuadidos de vivir un momento histórico diferente, que no serán atropellados por la fuerza pública por expresar sus sentimientos personales públicamente, voces masculinas y femeninas se turnan con voz potente para aclamar con vítores al Jefe del Estado, quien 56 días antes ha asumido la Presidencia de la República al derrocar al titular Laureano Gómez  el 13 de junio de 1953.

La muchachada, ---- por aquello de Carreño ----,  les cede los puestos de privilegio a sus mayores sin rechistar. Poco antes de las once de la mañana, precedido de un desfile de jinetes, de automotores oficiales hizo su arribo el Teniente General Gustavo Rojas Pinilla. Un mar de banderines tricolores y pañuelos blancos agitados en lo alto por la multitud, saludaron al ilustre visitante mientras el estallido de “los voladores” atronaba el ámbito local vestido de fiesta y presidido por su Alcalde Municipal, Mayor (r) Alfonso Ochoa Combariza.

El Presidente, vestido de uniforme y con la gorra militar puesta, se ve mucho más joven de lo que parece en las fotografías oficiales. El primero en presentarse en el balcón esquinero del segundo piso de la casa de don Antonio Lara es el Presidente, con una amplia sonrisa y los brazos en alto para corresponder al rugido de entusiasmo que se elevó de entre la multitud. A continuación, lo hizo su esposa doña Carola Correa de Rojas, una dama joven, un militar y un par de señores que seguramente son sus ministros.

Share:

Comentarios

Comentarios de Facebook