Opinión | El Día Del Trabajo

Opinión | El Día Del Trabajo

Darío Álvarez Morantes* | El día del trabajo se originó por las inconformidades de los trabajadores a causa de los abusos e injusticias de sus empleadores, lo que motivó la agrupación de la fuerza laboral en organizaciones sociales y sindicatos para defender sus derechos.

En 1886 se propuso que a partir del 1 de mayo  se respetara la jornada laboral de 8 horas diarias,  en la huelga organizada en Estados Unidos  para esa fecha.

En 1990, 15 naciones reunidas en Berlín, realizaron el tratamiento de la intervención del estado, en lo referente al desempeño laboral, se expone la necesidad de  crear de un organismo internacional para proteger los derechos y deberes de los trabajadores y nace la Oficina Internacional del trabajo hoy la Organización internacional del trabajo (OIT) con sede en Suiza, bajo la dirección de las naciones Unidas. En Colombia existen algunos sindicatos y organizaciones como la Central Única  de trabajadores (CUT), la confederación general de trabajadores democráticos (CGDT), La confederación de trabajadores de Colombia (CTC)  la Federación Folombiana de Educadores (Fecode) y algunos pequeños sindicatos patronales, no siempre bien dirigidos y muchas veces politizados con la influencia de intereses particulares sobres los justos intereses de los trabajadores, que sin duda volverán a marchar este año, en algunas ciudades y principalmente en la capital de la República, para no perder su función, mientras que el desempleo aumenta, los impuestos ahogan a los ciudadanos y los salarios son lo más inequitativo que puede existir en nuestra sociedad.

Basta con comparar los ingresos de un pequeño agricultor con el salario y prebendas de los congresistas, presidentes de gremios, ministros, gerentes generales de bancos y demás directivos de empresas públicas y privadas, para concluir que mientras un 10% de la población puede darse todas las comodidades, un 30% apenas tienen para sus necesidades con comodidad y el resto adolece de los recursos para los gastos básicos familiares.

Pero lo más triste es que los gobiernos, siempre tienen como caballo de batalla la promesa más popular de ¨generar empleo¨, pero  al fracasar en su gestión, muestran estadísticas acomodadas, donde incluyen la informalidad laboral y la creatividad de la gente y el rebusque para sobrevivir, mientras el empleo formal no crece y las condiciones salariales son deprimentes con los agravantes de explotación laboral, acoso laboral, trabajo en condiciones de presión y desconocimiento humillante de los derechos de los trabajadores abusando de la necesidad del empleo.

El Dane reporta una tasa de desempleo para el mes de marzo de 2016 del 10,1 %, pero en la cruda realidad la tasa bordea el 15%.

Es una lotería conseguir un empleo decente en Colombia, más del 70% de los trabajadores no tienen condiciones laborales dignas, y para completar, los entes territoriales, institutos y empresas, se las idean para contratar trabajadores sin configurar relación laboral, lo que reduce la calidad y estabilidad del empleo priorizando el ánimo de lucro y el éxito empresarial sobre la distribución equitativa del ingreso.

Según el informe del banco Mundial sobre rentabilidad empresarial publicado en el año 2012, Colombia retrocedió dos puestos, en américa latina y en el escalafón Mundial pasó del puesto 37 al 42.

Si miramos los dos últimos años y el primer trimestre del 2016 vemos que prevalece la teoría de la libre producción y el capitalismo, en una competencia desleal, donde el pez grande se come al chico y se desprotege la producción nacional, para dar entrada a empresas multinacionales con condiciones favorables preestablecidas y aprobadas por el gobierno como el caso del sector bancario, las empresas de seguros, las empresas de telefonía celular, las empresas de exploración y explotación de recursos mineros incluyendo el petróleo,  más las consecuencias nefastas propiciadas por los mal negociados tratados de libre comercio donde en un mundo virtual se pretende hace creer  al pueblo de una inminente situación beneficiosa, donde  prometen grandes oportunidades de desarrollo, que finalmente se traducen en ataques frontales contra la generación de empleo nacional, el bienestar de la sociedad,  la productividad de las empresas y el desarrollo del país; dando paso al enriquecimiento progresivo de unos pocos a cualquier precio con el auspicio de la politiquería y la corrupción, sin motivar el fortalecimiento empresarial y la generación real de empleo formal bien remunerado,  con fundamente en el talento humano y las competencias laborales,  para lograr alta calidad de desempeño, dentro del desarrollo integral que requiere Colombia.

¨Permitir una injusticia en el empleo, es abrir el camino a las que siguen y atentar directamente contra la persona y su familia¨
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*Dirigente gremial.

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