Así lo demuestran las estadísticas de la SAC, del año 2014, donde se muestra que exportamos 4.400.000 toneladas de productos agropecuarios, reduciendo la cantidad, pero aumentamos a 10.300.000 toneladas de estos productos importados que conforman más del 28% del consumo aparente interno, con el agravante de que las grandes expectativas de oferta exportadora, no se dieron y el alza del dólar ha producido un efecto contrario al tener que pagar más caros los alimentos que entran al país.
Pero lo lamentable es que a nivel interno, el Estado no apoya seriamente al sector y continua prometiendo, apoyo, para un millón adicional de cultivos, con el programa siembra, fortalecimiento institucional, aumento del crédito, infraestructura, muchos proyectos y programas,sin una visión, ni una misión definida y sin una verdadera Política estructural e integral que priorice al campo y direccione un verdadero desarrollo rural.
El Estado no interviene eficientemente en el apoyo a la productividad, la competitividad y la sostenibilidad del sector agropecuario, es indiferente a la problemática de comercialización de la producción interna, propiciando un bajo desempeño en el sector y poca generación de bienestar para los productores, con una paz en dilatada negociación, sin reglas claras ni herramientas definidas para el pos conflicto, lo que nos hace sentir que su función, es más perjudicial que los mismos efectos del mercado.
Se necesita un debate serio sobre lo que se quiere del sector agropecuario y sobre las herramientas, estrategias y alternativas para lograr las prioridades en el desarrollo del sector como lo afirma el Dr. Luis Fernando Londoño Capurro, con apuestas productivas, competitivas y sostenibles ambientalmente, para dar respuesta a los desafíos de la globalización, con un enfoque territorial definido por regiones, donde los recursos se articulen con el sistema productivo y todos los actores en la oferta y la demanda, para el desarrollo rural, con gran inversión en bienes públicos, que faciliten la producción y diferenciación de productos, la suma de valor agregado a lo nuestro, con innovación, comunicación y posicionamiento, en procura de construir productividad, competitividad y sostenibilidad.
Esindispensable maximizar la competitividad de las cadenas productivas, especializar y diversificar las economías locales, fortalecer el desarrollo turístico, implementar la extensión rural e integrar el medio urbano para que reconozca aprecie y valore a los productores de alimentos del sector rural y a estos últimos para que continúen en el campo con agricultura familiar o comercial, ofreciendo productos inocuos de excelente calidad para la alimentación del pueblo colombiano.
Es indispensable formular nuestras propias políticas, estrategias, herramientas y alternativas para el desarrollo rural, sin copiar como recetas, modelos de otros países de los cuales asumimos también sus errores.
Articulando el apoyo del sector privado, del sector público y con el compromiso real de los productores nacionales con visión empresarial. Se requiere urgentemente una re-estructuración de la política agropecuaria en Colombia, se requiere preparación para aprovechar y explotar las oportunidades de mercado, se requiere fortalecer conglomerados especializados para competir, se requiere entendimiento y articulación entre pequeños, medianos y grandes productores, se requiere apoyo de la industria a la producción nacional, se requiere dignificación, motivación formación empresarial para los productores, se requiere cumplimiento e implementación de normas de calidad, se requieren redes de comunicación e información tecnológica y de innovación social y productiva, se requiere infraestructura y créditos blandos con asesoría para los clientes, se requieren relaciones comerciales incluyentes que compartan riesgos y utilidades, se requiere mejorar los mercados internos y modernizarnos para exportar, se requiere generar confianza y seguridad para motivar inversión nacional y extranjera en el agro, se requiere alineación de las instituciones en procura de la obtención de objetivos concretos para el agro y finalmente se requiere un compromiso nacional para entender que no podemos avanzar en esta locomotora del desarrollo rural, con el pie izquierdo en el acelerador, el derecho en el freno y con un conductor que no sabe para dónde va.
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*Dirigente gremial.
+EXCELSIO

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