Opinión | Con dinero y sin dinero

Opinión | Con dinero y sin dinero

Darío Álvarez Morantes | Lamentable, se ha tornado la situación para propios y extraños, que por mayor seguridad manejamos dinero en los bancos, pero cuando vamos a disponer de nuestro efectivo, resulta que los cajeros no sirven o encontramos una mala atención de parte de los intermediarios financieros que manejan a libertad nuestros recursos.

Este es el caso recurrente en la región del valle de Tenza, en el departamento de Boyacá, donde en adelante los turistas van a tener que optar por aprovisionarse de platica, antes de llegar a nuestra región, porque todos los puentes en el municipio de Guateque los cajeros de los bancos Agrario y Bogotá, no funcionan, si se viaja a Garagóa, para mitigar la situación, pasa igual y la gente tiene que pasar amargas experiencias, al tener que cancelar parte de los viajes programados, restringir los gastos, solicitar giros urgentes de familiares por medio de  otras entidades si hay el servicio, valerse de parientes si los tiene, o devolverse, si le alcanza la gasolina y tienen para los peajes. Al igual las personas locales, para sufragar  los gastos cotidianos, saltar matones para conseguir como enviar  de regreso a sus hijos a la universidad, sacar fiado para atender a la visitas o prescindir de programar alguna salida así sea al pueblo más cercano.

El gobierno facilitó tal blindaje al sistema financiero, que no se percató de los perjuicios a los usuarios y convirtió a este sector en el mejor negocio, para que los potentados con sus monopolios, exploten al pueblo sin la menor misericordia.

Lo que me lleva a poner en consideración los siguientes abusos: Es sumamente abusivo que se cobre la cuota de manejo y también un retiro dentro de la misma localidad, Es abusivo, que se cobre la tarjeta débito, como un sistema en contra del ahorro, que debería ser exenta  por lo menos para la gente que gana menos de dos salarios mínimos, es abusivo, que cuando el banco de la república baja la tasa para el dinero que le presta a los Bancos, estos no se reflejen la reducción también de los intereses a los usuarios, de manera que en materia de tarifas, supuestamente en el mercado hay una acuerdo colectivo entre los intermediarios financieros, consentido por el gobierno.

Es abusivo que Finagro publique unas condiciones para el otorgamiento de créditos para el sector agropecuario y el Banco Agrario de Colombia, se invente otras para entorpecer el acceso a los recursos, sobretodo de pequeños productores.

Es abusivo que los bancos paguen irrisorios porcentajes en cuentas de ahorro llegando  hasta el cero por ciento en estos depósitos, de manera que cuando el cliente va a retirar su plática le toca hacer una consignación primero, para completar su soñado ahorro.

Es abusivo que los bancos capten casi al cero y coloquen microcréditos hasta al 38 por ciento, con el castigo adicional de las casas de cobranzas. Son abusivos los cobros por tarifas de consignación nacional, por cuotas de manejo en tarjetas débito y crédito por certificación de una cuenta. Son abusivas las tarifas en servicios de cajeros electrónicos y poca la seguridad del dinero que se maneja.

Si miramos a nivel internacional, existen grandes diferencias entre los márgenes de intermediación de los intermediarios financieros, comparados con los que usufructúan los bancos en Colombia. Pero mientras todos los abusos siguen ocurriendo y otros más con llamativas propuestas se pueden estar planeando, el gobierno no hace nada, el congreso tampoco, los empresarios tampoco y la gente parece acostumbrarse al sistema impuesto, porque ni se denuncian las irregularidades ni se exigen las soluciones.

Los Bancos son necesarios para el desarrollo de un país, pero deben autorregularse y pensar también en la función social, no se trata de un fabuloso negocio en manos de los poderosos, para castigar a los más pobres, se trata de prestar los mejores servicios, para generar satisfacción de los clientes y propiciar empresa, con misión social de mejoramiento en el nivel de vida de la gente de mi país, pero con una visión competitiva, que permita mejores negocios, ojalá, con muchos más intermediarios financieros, que entren en una sana competencia, para mejorar el servicio y la función financiera en Colombia.

Con dinero en mi cuenta pero sin dinero cuando no es exitoso mi retiro, ya no hago siempre lo que quiero, con mis recursos el banco me pone las condiciones y yo seguiré clamando continuamente, para que estas situaciones cambien y al ciudadano de a pie se le trate con dignidad como merecemos todos los colombianos.

¨En los negocios no existen los amigos: no hay más que clientes¨.
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*Dirigente gremial.


+EXCELSIO

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