Opinión | En Colombia cada día compramos más y vendemos menos

Opinión | En Colombia cada día compramos más y vendemos menos

Darío Álvarez Morantes | Con las políticas aperturistas y tratados de libre comercio mal negociados, el gobierno ha propiciado una economía inestable, basada en tres sectores: el sector minero, el sector industrial y el sector financiero.

El primero manejado inadecuadamente, con muchos vicios de ilegalidad, con la influencia de multinacionales, saqueo de nuestros recursos naturales y efectos irreversibles  al medio ambiente.

El segundo también con la competencia desleal de grandes inversionistas extranjeros, aliados con algunos potentados nacionales, que con su posición dominante condicionan y repliegan el crecimiento de la producción nacional y el tercero, sin muchas diferencias que los dos anteriores en cuanto a la inversión foránea, más todas las protecciones aprobadas por el estado para realizar un negocio redondo, donde los explotados somos los clientes que recibimos ridículos intereses por el dinero que depositamos en los bancos, pero tenemos que
pagar los más altos costos por servicios financieros, los más altos intereses,  cercanos a la tasa de usura y demás arandelas para acceder al crédito.

Así las cosas estamos enajenando nuestro país a tal punto que de seguir en  este camino, terminaremos de arrendatarios en nuestro propio territorio.

Según datos publicados el pasado 20 de febrero de 2015 en el periódico Portafolio, ¨Nunca antes en la historia de Colombia las importaciones habían llegado a un punto tal alto como el alcanzado en el 2.014, cuando las compras del país ascendieron a 64.029 millones de dólares, casi 8 por ciento más que en el año inmediatamente anterior.

El mayor apetito por manufacturas, combustibles y alimentos fue el causante del notorio incremento.

El alza fue todavía más llamativa debido a que las exportaciones experimentaron, una contracción, de la mano del descenso en los precios de las materias primas. Esa combinación de adquirir más y vender menos, tuvo un innegable efecto sobre la balanza comercial.

El cambio de signo es notorio, de un superávit de 2.203 millones de dólares en el 2014, se pasó a un déficit de 6.293 millones. La variación casi alcanzó los 8.500 millones de dólares, un monto que equivale a más de dos puntos porcentuales del producto interno bruto¨.

Los campesinos ahora miramos la situación sin sorpresa pero con mucha preocupación, no solo porque se advirtieron estas crisis, al no estimular la producción de alimentos, sino porque el gobierno no ha facilitado una política integral y estructural para el desarrollo rural y de ser el sector primario de la economía, pasamos a ser desconocidos en nuestros derechos y aportes al crecimiento del país.

No vemos el repunte de las exportaciones ante la revaluación del dólar, tampoco han bajado los combustibles ni los fertilizantes ante la caída de los precios del petróleo; pero si nos anuncian alzas, mayor cobertura en los impuestos y reducción del presupuesto nacional, en por lo menos 5 billones de pesos para este año 2.015, que será el pretexto para reducir presupuestos legal o ilegalmente, lo que sin duda perjudicará a la ya diezmada inversión social y al sector agropecuario, sin tocar para nada a los sectores burocráticos y mucho menos  a las fuentes financiadoras de politiquería y corrupción: de modo que seguimos mal y continuaremos cada día comprando más y vendiendo menos, mientras  y el gobierno estará ya buscando formulitas para mostrar indicadores halagüeños, en materia de empleo, salud, seguridad, reducción de la pobreza, educación, inversión y desarrollo, acomodando las cifras para acercarlas a las promesas inflacionarias y de crecimiento, que espera consolidar, con una paz negociada, pero sin bases de equidad social, democracia seguridad, ni justicia para todos.

¨La justicia es absolutamente nula si no se encuentra en la naturaleza".
Cicerón
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*Dirigente gremial


+EXCELSIO

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