El padre de los menores presentó las denuncias contra el presunto asesino y requirió la acción del Estado para evitar que las amenazas en contra de la vida de su familia se concretaran.
El resultado: el Estado le dio la espalda y ahora sus hijos están muertos.
¿Por qué? Porque en las regiones los cargos públicos son ocupados por funcionarios ineficientes e indolentes y además representan a un Estado que sólo garantiza derechos a los criminales (véase La Habana).
El presidente Santos sale muy ofendido en los medios a “rasgarse las vestiduras” y pedir a sus funcionarios que entreguen a la justicia a los asesinos.
¡Tarde señor Santos, muy tarde! En Florencia directores y funcionarios salen en los medios presentando condolencias y posando de indignados, ¡que hipócritas son!
Este país está enfermo y sus autoridades ineficientes están lejos de tener una cura.
+EXCELSIO

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