Opinón | Como si no supiéramos…

Opinón | Como si no supiéramos…

Ricardo González P. | Mi consejo sincero es, no salga de Colombia. Es la mejor manera de creer que estamos en el paraíso. Ese paraíso que nos pinta la clase dirigente: A diario nos informan que acá todo va viento en popa.

Pero, si llegan a salir, pónganse tapaojos, no sea que la desilusión de ver que en las vecindades, para no ir más lejos, están bien. O al menos, mejor. Esa afirmación de que en Colombia tenemos un retraso de varios años, parece ser verdad. Dependiendo, claro está, con qué país nos estemos comparando. Si es con USA, la diferencia es muy grande, de años. Pero si es con vecinos como Ecuador, Perú, incluso Bolivia, la diferencia es menor, pero se nota.

¿Qué nos pasó? ¿Por qué nos rezagamos tanto? ¿Será que Colombia carece de recursos? Lo cierto es que la infraestructura necesaria para que Colombia progrese se quedó lejos en el tiempo. Estamos mal en infraestructura vial. También hospitalaria. Y carcelaria. Y educativa. Y otras más.

¿Que no? Ahora hay algunas carreteras que llaman de cuarta generación, que salvan un poco la imagen, pero el resto son trochas, llenas de huecos y “policías acostados”. Vías que en los mapas aparecen como pavimentadas, pero que, o nunca recibieron mano de obra, o ya se deterioraron y no les llega reparación.

Las grandes ciudades, empezando por Bogotá, son un caos. Las vías férreas están abandonadas. Los ríos navegables, hasta ahora se habla de hacerles limpieza. La infraestructura carcelaria no ha recibido lo necesario para construir las obras requeridas, y la solución salomónica fue saturar de presos la poca infraestructura existente hasta llegar al hacinamiento, y últimamente mandar los presos a su casa para que sufran.

Para justificar la carencia de infraestructura de salud encontró el gobierno la disculpa perfecta para evitar gastarle lo necesario: que como en los hospitales y clínicas hay bacterias resistentes a los antibióticos, es mejor que los pacientes sean tratados en su casa. Está por empezarse por las parturientas, luego seguirá el resto de enfermos…

En cuanto a la infraestructura para educación, que permita volver a la jornada completa, ¿Recuerdan por qué apareció la jornada continua?

Pues porque un presidente que quería mostrar al mundo que Colombia tenía cobertura plena, propuso que cada colegio atendiera el doble de estudiantes, lo cual se logró haciendo dos horarios, uno de la mañana y otro de la tarde, en la misma planta física. Incluso algunos colegios crearon una tercera jornada, la nocturna, para atender más educandos.

¿Esa carencia de planta física ya se superó, especialmente en las ciudades? Porque de lo contrario, llegar a la implantación de la jornada completa no pasará de ser una buena intención.

¿Por qué llegamos a esta situación, que no permite que compitamos de tú a tú al menos con los vecinos? Todos sabemos por qué, sino que nos da cosa decirlo, tal vez porque somos culpables de cierto modo por haber elegido a quienes hemos elegido.

Un chiste que oí en días pasados es que le preguntan a un niño por los colores de la bandera y su significado. El niño contesta que los colores son el amarillo, el azul y el rojo. Que el amarillo representa la cantidad de recursos que tiene Colombia, y por eso la franja es del doble de las otras dos. Y el azul y el rojo representan los partidos conservador y liberal, a la sombra de los cuales los políticos se roban esos recursos.

Porque quienes roban no son los partidos: Estos con sus símbolos como trapos, banderas, consignas, etc. cobijan a los dirigentes que, además, van heredando de generación en generación el poder. Por eso algún humorista decía que las carreteras del país se llaman de primera, segunda, tercera y ahora cuarta generación, dependiendo de, a cual de las generaciones de políticos le corresponde la mermelada de una carretera.

Parece que las de cuarta generación otorgarían la mermelada a los hijos de los hijos de los hijos de los hijos de algún expresidente. Porque entre las curiosidades de nuestro modelo democrático está que para estar en la cola de miembros de un partido político, los hijos de los políticos más poderosos entran sin hacerla. (A este modelo le le conoce como monarquía, pero en Colombia le llaman Democracia).

Los demás van entrando dependiendo de la importancia del padre. Y los demás, son para atrapar electores valiéndose de cualquier truco, para que voten y se logre así asegurar la mermelada para las familias que tienen el usufructo del poder.
Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor
y no comprometen a Excelsio.

Y como somos en parte culpables por dejarnos embaucar en elecciones, ¿cómo corregir, al menos para el futuro? Un taxista en Medellín nos decía que, en general los paisas estaban entendiendo que cada quien tiene el gobernante que se merece, y que si saben elegir, ganan todos.

Eligieron un gobernador y un alcalde que son buenos líderes, y los resultados saltan a la vista. En nuestros pueblos vecinos, ¿Hemos sabido elegir buenos líderes, o a estas alturas estamos arrepentidos de lo que elegimos? ¿Aprenderemos a detectar buenos líderes que sepan encausar su territorio hacia el desarrollo, hacia el progreso?

O seguiremos dejándonos deslumbrar por sonrisas fingidas, promesas locas, carne y papas, billete de cincuenta, etc., pero detrás de la máscara esconden la mochila para guardar la mermelada, mientras llevan su ganancia a los paraísos fiscales.

De inicio de 2015 nos deseamos felicidad, buena ventura … y todo lo mejor del mundo. Pero eso esa Dios rogando y con el palo dando. Si no escogemos buenos líderes y nos proponemos hacer los cambios necesarios y que todos sabemos cuáles son, el retraso del país frente al resto de países seguirá en aumento, y de nada valdrán las súplicas al cielo.


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