Investigadores han encontrado que las emociones negativas, asociadas al final del periodo de fiestas, efectivamente existen, aunque no sean un trastorno propiamente dicho y el primer paso, debe ser justamente aceptar esa realidad y afrontarla.
La primera sugerencia es empezar a coger el ritmo lentamente pero sin dejarse abrumar por el letargo y mucho menos por la desesperación y el estrés. La empresaria Karen Blackett, sugiere en el diario inglés The Telegraph ¨comenzar el día con un jugo verde ( o algún tipo de bebida desintoxicante), ir a
la oficina una hora antes de lo normal¨, también sugiere beber té verde y masajearse lo puntos de presión, cuando se estanque en una idea.
Pero si no tiene empleo tómese un tinto, desayune lo que haya y salga motivado a conseguir que hacer, porque seguramente no tendrá quien le haga el masajito y si se desespera entre a una iglesia y haga oración, eso ayuda bastante. Otros sugieren llegar de viaje un par de días antes de entrar a trabajar, esto con el objeto de tener un tiempo de transición y anticiparse a lo que le espera en la
oficina, revisar y limpiar el correo, organizar las tareas pendientes, actualizarse e informarse en lo que se perdió durante los últimos días, pueden ser algunas formas de amortiguar su llegada.
Pero si usted no tiene empleo, no se preocupe, porque no viajó y no tiene la rutina de ir a la oficina a mirar la hipocrecía de la gente adulando al jefe y contando historias vacacionales de telenovela. Otras sugerencias se enfocan a establecer un horario para hacer ejercicio por las mañanas, limpiar el cuerpo y tener más ánimos durante el resto del día.
Una recomendación es no reprochar el regreso a la rutina y el tedio que le produce recordar el lugar donde siempre ha estado o de su mal compañero (a), es momento de concentrarse en el presente y de mirar el futuro de manera positiva.
Pero si no tiene empleo, se puede exceder un poco más en los ejercicios y retomar el entusiasmo, evitando que las cosas negativas lo afecten y analizando que sus verdaderos amigos existen, pero no superan en número a los dedos de su mano. Para finalizar se dice que esa sensación de
desasosiego después de vacaciones es pasajera y no es tan individual, inclusive es más común e intensa en los estudiantes de colegio y universidades que en los empleados.
Pero si usted no tiene empleo, conviene evitar los pensamientos negativos o pesimistas que solo aumentan los problemas y póngase a pensar que los cambios pueden ser muy buenos, usted ha sido
capaz de restringir gastos, de mantener el amor de su familia y las dificultades enfrentan al hombre, para que haga acopio de sus mejores capacidades para lograr las soluciones.
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*Dirigente gremial
+EXCELSIO

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