Tiempo en que el pueblo ha mantenido la esperanza y votó por la consolidación de los resultados, en un proceso que se ha venido dilatando y continuará en esa metodología, si no se concretan acciones serias y contundentes para firmar los acuerdos, sin condicionamientos inconcebibles y donde el gobierno sea el que ponga las mayores condiciones, sin permitir rediscutir lo ya pactado. Cumplidas las etapas de acercamientos y concreción de los acuerdos, es imperioso refrendar e implementar lo pactado y es ahí donde pasamos de la esperanza a la incertidumbre, porque no se puede cerrar el proceso, ni tendrá validez y soporte para la paz, sin la dejación de las armas, sin el cese al fuego, sin la puesta en marcha de una verdadera política
integral de desarrollo rural, sin la redistribución equitativa de la tierra, sin la aplicación de justicia
social, sin la abolición de la explotación de los poderosos sobre los asalariados, sin la reparación a las víctimas y sin la reintegración adecuada de los combatientes a la vida civil.
Para vivir una Colombia sin conflictos se requiere la unión y el apoyo de todos, como afirma el presidente Santos, Pero hay que aceptar, que la guerra no es culpa de todos y un flagelo que lleva más de cincuenta años no es fácil de solucionar, más aún, cuando se tiene que reconocer que también ha sido propiciada por las ansias de poder en todas sus manifestaciones, de los grupos al margen de la ley, de los particulares potentados y de los propios gobiernos, que han fomentado la inequidad social, los intereses particulares, la explotación fraudulenta de las riquezas del país, los grandes impactos a los recursos naturales y al medio ambiente, las pésimas negociaciones internacionales, la politiquería y la corrupción.
Hay que empezar por decirnos la verdad y llevar las cifras de desempleo, de generación del mismo, de reducción de la pobreza, de cumplimientos a los agricultores de reducción de la delincuencia, de inversión social, de respeto a los derechos humanos a la cruda realidad, para construir la paz sobre bases sólidas; donde estos procesos no se conviertan en círculos viciosos, donde al final solo se logre que lo grupos al margen de la ley cambien de nombre y de protagonistas como voceros y surjan nuevos negociadores del gobierno con las mismas pasiones políticas y del poder a cualquier precio.
Ojalá que como lo anuncia el presidente Santos, este año 2.015, sea el de la reconciliación y la equidad, con un inicio ejemplar, del acceso a las tecnologías de la comunicación para los más pobres, con el convenio suscrito entre el gobierno y el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, para que los pueblos de Colombia no solo se queden con las vallas de ¨vive digital¨ y se fortalezca la comunicación, la confianza, el respeto, la justicia, la honestidad la dignidad y los demás valores humanos, en un tejido social que necesitamos todos para vivir en paz y con amor por nuestra patria.
Hay que recordar que Mandela también dijo ¨"Mi ideal más querido es el de una sociedad libre y democrática en la que todos podamos vivir en armonía y con iguales posibilidades". Y los agricultores manifestamos que, sin comida tampoco habrá paz ni desarrollo.
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*Dirigente gremial
+EXCELSIO

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