La herramienta les permite comercializar directamente sus productos a grandes superficies. El 19 de diciembre, se realizará ‘El Campo se conecta’, iniciativa que lleva Internet a diversas zonas rurales del país.
A las cinco de la madrugada una densa neblina tiñe con su color plomizo la verde sabana que se extiende a lo largo y ancho de la vereda Cunuca (municipio de Toca, Boyacá). Rosalba Vergara Guio (37 años) se levanta de su cama para comenzar una nueva jornada de trabajo en El Cerezo, su finca de cuatro hectáreas en la que nació, creció y se hizo mujer bajo la tutela de don Segundo Vergara y doña Crisanta Guío ‒sus padres‒. Esta parcela hoy es reconocida por los lugareños gracias a las cebollas cabezonas que allí se cultivan, que han llegado a las mesas de cientos de familias que surten sus despensas en supermercados como Surtifruver y Makro, entre otros.
En la finca El Cerezo hay vacas y cerdos, y su tierra es tan generosa que ha visto brotar ricas cosechas de cebolla, papa, maíz y arveja, productos agrícolas típicos de esta fría región. “Soy una experta en agricultura porque desde los cinco años ayudaba a mis papás a ordeñar las vacas, sembrar papas, regar los abonos, limpiar y alimentar los animales”, relata, y señala que en su terruño nunca ha faltado “la papita, por eso la economía no se ha echado a pique”. Pero el precio que Rosalba ha tenido que pagar para mantener en pie su parcela ha sido enorme, pues para posicionar los productos ha tenido que recurrir durante años a los intermediarios. "La gente en las ciudades no sabe lo difícil que es ubicar una carga en el mercado. Uno demora meses labrando la tierra, y luego debe pagar mucho dinero para que le transporten la mercancía a los abastos", añade.
Pero Rosalba advierte que esto ya es un asunto del pasado. Con la tecnología ha podido mejorar las ganancias de su negocio: ella y sus hijos, los mellizos Brian y Alejandra (16 años), desarrollaron con la ayuda del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) y de Apps.co una plataforma virtual llamada ‘ComproAgro’ con la cual comercializan papa R12 y cebolla cabezona a precios justos, “sin intermediario, sin especular”, afirma.
Rosalba recuerda los días en que debía pagarle hasta a seis peones para que cargaran sus bultos de cebolla a un camión; luego negociar con el conductor del vehículo la tarifa del viaje; y si la jornada de trabajo se prolongaba más allá del mediodía, entonces debía suministrarles la alimentación a los trabajadores. “Así el bolsillo no aguantaba”, sostiene.
Pero ante las adversidades, ella no se quedó en las lamentaciones. Su camino se despejó cuando a mediados de mayo, MinTIC y Apps.co les hizo una invitación a sus hijos, allá en el colegio técnico Plinio Mendoza Neira (mientras cursaban grado 11). "Allá llegaron los señores del MinTIC a decirle a los muchachos que aprendieran a desarrollar soluciones con tecnología", recuerda. Sus hijos decidieron inscribirse, pero les dijeron que debían iniciar el proceso de aprendizaje en un equipo conformado mínimo por tres personas; ahí fue cuando Rosalba apareció en esta historia. Madre e hijos se convirtieron en socios del proyecto que hoy, meses después, les ha significado el mejoramiento de su economía doméstica.
Más ganancias con las TIC
Con ‘ComproAgro’ Rosalba pudo llevar a la realidad una idea que le rondaba desde hace varios años: vender a precios justos sus blancas y brillantes cebollas. "Duele ver cómo los intermediarios y personas que hacen parte de la cadena de comercialización agrícola especulan: ora suben los precios porque hay escasez, ora los bajan porque hay sobre oferta", desdeña.
Con la asesoría de un tutor designado por Apps.co, la familia Vergara Guio finalizó 'ComproAgro' y lo convirtió en su vitrina. Así, propietarios de supermercados de verduras y abarrotes en diversos municipios de Boyacá y en Bogotá les comenzaron a hacer pedidos. La primera gran venta la hicieron cuando los contactaron de Makro y Surtifruver.
Como toda una empresaria, Rosalba tiene sus cuentas claras: "Una carga de cebolla, es decir 200 libras, las debo vender a $65.000 para no trabajar a pérdida. Antes de 'ComproAgro' yo vendía en Corabastos un total de 100 cargas (20.000 libras) por $12 millones; ahora que le vendo a Surtifruver recibo $14 millones ", asegura.
Recientemente, 'ComproAgro' y otras soluciones tecnológicas hechas por colombianos fueron presentadas por MinTIC y Apps.co en el '7° Demo Day', espacio donde Rosalba socializó su proyecto TIC y se hizo a nuevos y potenciales clientes.
¿Cómo funciona 'ComproAgro?
"Es muy fácil", responde Rosalba. Los clientes interesados en sus papas y cebollas deben inscribirse en la plataforma http://www.tecnoeducativos.com/comproagro/index.html para negociar directamente con ella. "Yo les digo si hay disponibilidad de productos, o para cuándo estará la cosecha. Entonces me piden determinada cantidad, y yo les hago una oferta; luego les despacho la carga", agrega. Actualmente, bajo la tutoría de Apps.co trabaja en la expansión de su mercado: quiere exportar a Venezuela y otros países donde sus productos también tendrían demanda.
Doña Rosalba cree que la incursión de la tecnología en las labores agrícolas ayudará a mejorar las condiciones de vida de los campesinos colombianos, e incluso evitará que los jóvenes labriegos emigren a las urbes. "Los muchachos son el futuro de nuestro agro, pero si ellos se van a trabajar a las grandes ciudades, ¿qué futuro le espera al campesinado?"
Todavía no amanece en Cunuca, y apenas se dejan entrever algunos rayos solares, Rosalba llama a sus hijos para desayunar. Un humeante caldo de papas y café con leche constituyen la vianda de la mañana. “¡Hoy será un gran día! Con Brian y Alejandra empacaremos un nuevo pedido de cebollas”, exclama. Mientras tanto, calcula mentalmente las cantidades que va a despachar, las ganancias que va a recibir. El negocio de sus hijos, los herederos de ‘ComproAgro’, quiere llegar muy lejos.
Texto y foto: MinTICs
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