Gracias Niño Dios por haberme traído como regalo a mis padres, que me enseñaron a ser un buen cristiano.
Una familia, donde a diario comparto el pan de la mesa.
Una Patria hermosa de bellos paisajes.
A mis maestros, que me enseñaron las primeras letras.
Un corazón grande, donde hay una cunita para que Vos vivas conmigo eternamente.
Y esas bellas palabras “todo lo que quieras pedir, pídelo en mi nombre y nada te será negado” aquí te dejo mis compañeros, mi familia y mi pueblo para que los protejas y los ayudes.
Gracias Niño de Belén, en voz confío.
Al terminar de orar, se santigua, se dirigió a su casa y en la calle lo estaban esperando los niños del barrio, para jugar con los traídos del Recién Nacido; mientras unos y otros mostraban sus carros de madera, patinetas y muñecas, él les decía que sus regalos eran muchos y más hermosos, porque Dios le había regalado el “Poder de la Oración para pedir por ellos y por toda la humanidad.
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*Escritor de Cuentos.
+EXCELSIO
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