A pesar de que tenemos un gran potencial para la producción agropecuaria, y muchos recursos naturales, el gobierno no ha sabido manejar el sector primario de la economía, ni los ciclos de mercado y se cometen errores recurrentes en la administración de nuestra producción, con la influencia directa de las multinacionales, que saben aprovechar las oportunidades para manipular nuestros negocios a favor de sus intereses, de manera que los ricos, si trabajan unidos para lograr sus propios objetivos, pero no para crear riqueza con función social para los productores nacionales.
Además, según la columna de Indalecio Dangond, el BID informa que los países que han alcanzado el mayor grado de desarrollo en los últimos 30 años, han sido Israel, Finlandia y Corea del sur y los gastos de estos países en investigación y desarrollo han sido del 4.3%, 3.9% y 3.7% de su PIB respectivamente, mientras que Colombia solo invierte el 0.4% en este factor indispensable para el desarrollo económico ¿Será que no conocen de la importancia de la tecnología para la innovación?, se gastan recursos en asistencia técnica gubernamental, que no aumentan productividad, mientras que campesinos que reciben este servicio de parte del sector privado gremial y agroindustrial han duplicado sus producciones.
¿Vale la pena, continuar con este sistema politizado de asistencia técnica sin extensión rural? El sector financiero prefiere respaldar a la agroindustria y a la maquinaria agrícola a través del fondo nacional de garantías (FNG) y no a través del fondo agropecuario de garantías (FAG) como debe ser y se estratifican los agricultores para condicionar la aplicación de las tasas de interés y de las ayudas como el ICR. ¿Es eficiente el servicio de crédito de la banca privada y del banco agrario con recursos de FINAGRO?.
De acuerdo con las cifras de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, en los dos primeros años del TLC, sus exportaciones a Colombia de lácteos crecieron un 214%, las de carne de cerdo un 205%, las de soja y sus derivados un 69%, las de arroz aumentaron de 3 a 74 millones de dólares y ni qué hablar de la carne vacuna y pollos.
Si los TLC son de doble vía, ¿por qué los productores colombianos no han podido exportar varios tipos de frutas, ni un kilo de carne a un mercado que supera los 314 millones de consumidores? Lo anterior genera más preguntas que respuestas para el AGRO Colombiano.
Razón tiene Dangond y esto no cambiará, hasta que no se cambie de actitud, para generar riqueza honesta, con la producción agropecuaria, el uso racional de los recursos naturales y la aplicación de una educación rural, diversificada, especializada, con propósitos concretos, donde se generen ventajas competitivas, en la generación de productos y servicios que demandan los mercados presentes y futuros, sin depender tanto de los créditos internacionales, para invertir en las ciudades, ni del impacto continuo generado por los precios del petróleo.
El futuro se proyecta con una fuerza de trabajo más especializadas he innovadora, pero con menos cantidad de personas, de modo que si no se propician las transformaciones en la agricultura, con la gente que aún trabaja en el campo, en el año 2050, según el Dr. Frank Liz, la mitad de la población mundial aguantará física hambre.
Termino afirmando que tenemos que prepararnos para competir con conocimiento y más aún con la influencia del pensamiento, aplicado para ser eficientes y autónomos en nuestra economía, que continuará siendo controlada por los ricos, pero debe ser más equitativa, para ir nivelando la desigualdad, con menos multinacionales y más acción de las comunidades nacionales, productivas, exitosas y generadoras de desarrollo y paz para nuestro país con vocación agraria.
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*Dirigente gremial.
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