En mi condición de egresada quiero referirme a esta penosa problemática desde una perspectiva diferente a la de una simple espectadora, esta institución universitaria me formó académicamente y como todos los que hemos tenido la fortuna de poder acceder alguna vez a la vida universitaria, nuestra alma mater se convierte ineludiblemente en nuestra segunda familia y es nuestro apellido en la vida laboral.
En medio de esta tormenta que soporta la Fundación Universitaria vale la pena mencionar que no se puede dudar del profesionalismo y la calidad académica de sus estudiantes y profesores, no es eso lo que está en duda, pero el hecho desafortunado que viene revelándose es deplorable: docentes sin salarios, personal administrativo y de planta a quienes no les han pagado sus aportes a pensiones durante meses, en el mejor de los casos, en otros durante años yla desviación de recursos a otras actividadesdistintas a la educación.
El problema está diagnosticado e identificado pero urgen las acciones concretas para su rescate y es acá donde viene la siguiente reflexión que quiero plantear: ¿qué ha hecho el ministerio de Educación al respecto?
Sus respuestas van dirigidas a que su margen de maniobra es reducido en virtud de la autonomía universitaria, de ahí que sus controles hayan sido casi nulos mientras la comunidad universitaria no sabe a quién más acudir, como si fuera poco, se ha escuchado desde el propio Ministerio, la necesidad de crear una superintendencia de educación. ¿Más burocracia?
La educación es un servicio público y aunque sea prestado por privados,(como en este caso) el estado tiene la obligación de proteger y garantizar el efectivo cumplimiento y prestación del mismo, se respeta la autonomía de la universidad, pero estas no pueden actuar como extra territorios incontrolables, sea del carácter que venga, pública o privada; no puede ser que la suerte educativa de más de 18 mil estudiantes sea respondida por el ministerio de Educación con un “no tenemos mecanismos”. ¡Esto es inadmisible!
Me permito hacer un alto en el camino y presentar ante ustedes de manera respetuosa algunas sugerencias y reflexiones que pudieran servir para que la universidad enfrente este momento que hoy la acompaña y es el siguiente sentido:
1. Hacemos un llamado al ministerio de Educación Nacional para que en su ejercicio frente a la Fundación Universitaria San Martín específicamente, pero en términos generales frente a toda la comunidad universitaria del país, que puede verse inmersa en esta circunstancia, que su desempeño sea el de acompañar los procesos desde la formación y desarrollo de las universidades y no simplemente ejercer el papel interventor y castigador frente a las falencias.
2. Como lo habíamos mencionado anteriormente invitamos a todos los actores que componen la estructura universitaria de la Fundación Universitaria San Martín, para hallar un punto de encuentro que le abra la puerta a la solución que requiere la universidad en este especial momento.
3. Entender que la universidad en su pertenencia corresponde a sus estudiantes, egresados y en general a la comunidad universitaria; y finalmente nuestra invitación es a que de ser necesario, se estructure un grupo de vigilancia conformado por académicos en el cual se diseñe un mecanismo solidario que le permita hacer un seguimiento a las acciones administrativas, y que permita reconducir a la fundación universitaria san Martín al punto que corresponda el merecimiento de su trayectoria, de su historia académica y de la calidad de sus estudiantes.
Reitero la voluntad de presentar mi aporte desde el Senado de la República para acompañar en este camino a estudiantes y comunidad universitaria en general para que sus vidas profesionales no se vean truncadas por decisiones erradas o peor aún, por negligencias y falta de decisiones”.
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*Senadora de la República Centro Democrático
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