EDITORIAL | Vergüenza

El Presidente colombiano Juan Manuel Santos una vez más demuestra que sus intereses personales están por encima de cualquier cosa.

No sólo crea una mesa de diálogo donde delincuentes de lesa humanidad posan de políticos, sino que ahora viaja a Venezuela a la posesión de un presidente ilegítimo.

Santos, con tal de pasar a la historia como “el presidente de la paz” y de paso postularse a un Nobel, no tiene reparo en legitimar una dictadura que carga contra el pueblo y asesina a los opositores.

Nicolás Maduro que ganó con amaño unas elecciones plagadas de irregularidades, toma posesión del cargo y desde ya amenaza a la prensa y a los demócratas que en Venezuela reclaman por su ilegitimidad. Maduro se declaró presidente de mano dura y bajo su mediocre mandato ya han muerto civiles que le reclamaban por su fraude electoral.

En ese panorama da vergüenza que Santos, con su presencia legitime a un auxiliador del terrorismo de las Farc y que de paso permita el oprobio del pueblo venezolano.

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