La Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó hoy el asesinato de dos defensores de esas garantías y expresó sus condolencias a familiares y amigos.
Ermes Enrique Vidal Osorio, de 60 años, formaba parte de la Mesa Municipal de Víctimas de Valencia,en Córdoba. Fue desaparecido el 21 de marzo, y su cuerpo fue encontrado a la orilla del Río Sinú, el pasado sábado.
Por su parte, Gustavo Adolfo Pizo, de 31 años, fue asesinado el 25 de marzo, y era el presidente de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Totoró en el departamento del Cauca.
El jefe de la Oficina, Todd Howland, solicitó a las autoridades colombianas una pronta y eficaz investigación de estos crímenes y reiteró su preocupación por el gran número de asesinatos de activistas y defensores de derechos humanos en las zonas rurales del país.
En ese sentido instó a las autoridades del Estado colombiano a implementar medidas eficaces dirigidas a proteger la vida de esas personas.
El año pasado el 97% de los defensores de derechos humanos asesinados en Colombia pertenecían a zonas rurales.
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