EDITORIAL | Tunja con dolores de ciudad grande

Los tunjanos están viviendo la pesadilla de un paro de transportadores, que para habitantes de una ciudad como Bogotá es relativamente común.

Las razones del paro son simples: el deseo de defender lo que se tiene y conoce. Los transportadores no ceden pues alegan una supuesta violación a su derecho al trabajo.

Por su parte la alcaldía de Tunja ha decidido aplicar al pie de la letra las recomendaciones del estudio de movilidad que realizó la UPTC.

Si se quiere puede dársele la razón a ambas partes y más que tomar partido, lo que tienen que hacer los tunjanos es exigir a las partes que contemplen mecanismos de solución.

Los transportadores tienen que entender que la ciudad ha crecido y necesita modernizar su movilidad, para que deje de ser el caos que actualmente es. La alcaldía, a su vez, debe entender que las recomendaciones del plan de movilidad son eso, recomendaciones. No son una camisa de fuerza y se podrían moderar o implementar gradualmente.

Por ahora, como siempre en estos casos, las únicas víctimas son los miles de tunjanos que han tenido que caminar y usar cualquier medio de transporte que les permita llegar a sus lugares de trabajo y estudio.

Los dolores de vivir en una ciudad en crecimiento los están pagando caro los tunjanos y es deber de políticos y dueños del transporte público (no los conductores, que al final no son más que otras víctimas) dejar de abusar de los ciudadanos.

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