Las cifras reveladas por el Dane sobre la pobreza en Colombia hacen pensar que lejos de lo que anuncian los politiqueros que nos gobiernan, aún estamos lejos de reducir la desigualdad.
En Boyacá las cifras muestran una tendencia, en los últimos ocho años, a la reducción de la pobreza y de la pobreza extrema. Sin embargo no es para echarse flores, pues es mucho lo que aún falta por hacer.
Las pasadas administraciones de Boyacá mostraron compromiso social y con programas como el de alfabetización universal, turismo rural, apoyo a microempresas rurales, y plan alimentario dieron un viraje a lo que había sido la pobreza extrema de los boyacenses.
Los resultados del Dane, dan cuenta de que en 2011 la pobreza en Boyacá llegó a 39.9%. Una reducción de 27.2% desde 2002. En el mismo periodo la pobreza extrema se redujo en 25.8%.
Las actuales cifras de pobreza, pobreza extrema y desigualdad en Boyacá no son para hacer fiesta o para sacar pecho. Deberían causarle vergüenza a los politiqueros que nos gobiernan.
Así que en lugar de ufanarse en las redes sociales por resultados que nos les corresponden los mandatarios de turno deben esforzarse por llevar los índices de Boyacá a pobreza cero. Lo contrario debe ser considerado como un fracaso.
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