Mientras que los colombianos trabajadores deben entregarle al Estado, buenamente, parte de su patrimonio con el pago de impuestos; los ladrones incrustados al interior de la Dian se enriquecen multimillonariamente.
La mafia de la Dian, empezó a ser desarticulada. Pero como siempre, en este país, ha sido un inmenso escándalo mediático, del cual sólo son visibles las “ratas menores”. Unos ex funcionarios de medio rango, que no son ni lejanamente los cerebros de este desfalco que nos han hecho a todos los que pagamos impuestos.
En la Dian, son expertos en perseguir a personas que deban algún impuesto, acosarlos y dejarlos en la calle si es necesario. Todo para que al final los ladrones de cuello blanco sean quienes usufructúen lo “decomisado”.
Si este país fuera serio, ya habrían rodado todas las altas cabezas de la Dian, los actuales y los de antes. No es posible creer que hayan robado “a sus espaldas”.
Pero la verdad es que no pasará nada más allá del “bochinche” habitual de los medios. Y veremos cómo, tras la noticia del arresto, nos bombardearán con la frase “Colombia, un compromiso que no podemos evadir”, que debería ser cambiada por “Dian, un compromiso para robar”.
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