El Gobernador de Boyacá ha logrado que la Asamblea le apruebe su proyecto de un canal de televisión para el departamento, que requeriría un amplio presupuesto para su ejecución, mientras que al Hospital San Rafael de Tunja le exige que sea autosostenible.Los boyacenses más que entretenimiento requieren que se les mejore la prestación de servicios de salud, calidad del agua, vías de acceso, capacidad de comercialización de sus productos y eficacia en la ejecución de presupuestos públicos.
No es que tener un canal propio esté mal, de ninguna manera. Pero Boyacá tiene necesidades más urgentes. El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en nuestro departamento, están muy lejos de ser alcanzadas.
No hace falta ser economista o genio, sólo hay que pasearse por los entornos de nuestra ciudades, o por las zonas rurales de nuestros municipios para ver que el objetivo número uno “erradicar la pobreza extrema y el hambre” apenas se medio cumple con el plan P.A.P.A. al que no acceden todos los que deberían.
En cuanto a la reducción de la mortalidad infantil, el primer paso debería ser garantizar el acceso de las comunidades a agua potable. Pero mientras en el palacio de La Torre piensan en canales de televisión, Boyacá tiene uno de los peores suministros de agua potable del país.
Boyacá es socio de TV Andina (Canal 13) y si quiere auto promocionarse, debería hacer que sus “amigos” en la Comisión Nacional de Televisión le de los espacios que el departamento requiera.
Boyacá es un departamento pobre, al que sus dirigentes políticos han engañado y lo han mantenido en la pobreza a lo largo del último siglo. No es posible que aún se píense en que a este pueblo lo que hay que darle es “pan y circo”.
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