Por: Carlos Carreño | La investigación, entendida como uno de los bastiones fundamentales para el autorreconocimiento de una región como la nuestra, se convierte en la posibilidad de indagar y generar hipótesis entorno a nuestra configuración como sociedad, como colectividad activa y cambiante frente a los retos que el mundo contemporáneo plantea.
Una de las áreas más interesantes y poco exploradas en nuestro contexto es la educación, que trasciende el hecho de ser un derecho fundamental para convertirse en un generador cultural, en el espacio donde se fundamenta, se fortalece y se regenera nuestra identidad. Esto lleva consigo una preocupación entorno al estado tan lamentable en que se encuentra actualmente, a pesar de los intentos por adecuarla a los tiempos actuales, que necesitan urgentemente de una revisión en términos humanos, místicos y espirituales..
Tan solo basta escuchar la conversación de dos adolescentes de colegio o dos universitarios para darse cuenta del grado de tecnificación sistemática en que ha caído nuestra deshumanizada educación, y es que pareciera que se ha convertido en un transmisor de conocimientos y facilitador para la implementación de estrategias de funcionamiento facilistas, olvidándose por completo de la educación del espíritu humano.
Y no me refiero a los fanatismos religiosos ni afanes sectarios, sino al fortalecimiento sensible como eje fundamental para la formación del ser humano integral, porque en realidad, lo que el mundo actual pareciera necesitar son personas capaces de aprovechar la estética, la creatividad y la comunicación subjetiva y metafórica, como herramienta transdisciplinar. Tan solo pensemos un instante en lo interesante que seria el enseñar a nuestros hijos a sumar mezclando colores o a comprender su historia, la que realmente le es pertinente como contexto, tejiendo.
Soy de los que aun creo que el arte continua siendo desaprovechado en nuestras dinámicas pedagógicas boyacenses, es hora de mostrar su verdadera utilidad en medio de una sociedad que tan solo lo ve como un pasatiempo o terapia, por eso me parece importante apoyar y fortalecer el proyecto de investigación: “Diagnóstico sobre la Educación Artística en Boyacá” adelantado por un equipo de trabajo lo suficientemente preparado como para plantear posibilidades creativas acorde con nuestro tiempo y espacio de acción: Jorge Casas, Ricardo Saavedra, Gonzalo Medina, bajo la dirección de Carlos Sánchez.
Un aplauso pues a las Secretarias de Cultura y Educación de nuestro departamento, pues al parecer están comenzando a comprender que Cultura y Educación deben ir de la mano, siguiendo el ejemplo ya iniciado por sus respectivos Ministerios, a pesar de lo distantes que parecen sus respectivos Planes Decenales.
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