domingo, 21 de diciembre de 2008
Después de un año de incertidumbre sobre la legalidad de las firmas que llevaron a Enrique Camargo a la alcaldía de Sogamoso, los politiqueros tradicionales y la oposición sufrieron una nueva derrota.
Fueron derrotados en las urnas por una comunidad harta de ver cómo unos pocos salían muy beneficiados de los cargos públicos, mientras la ciudad profundizaba en clamores y aumentaba sus necesidades.
Pero como el perro que no quiere soltar la presa, los amigos de la “politiquería” se negaron a aceptar la derrota e intentaron por medio de argucias legales anular la elección de Camargo y perpetuarse en su saqueo al erario.
Sogamoso estaba en ascuas por saber si Camargo podría efectivamente adelantar su programa de gobierno o si, por el contrario, debería dejar el cargo y esperar a nuevas elecciones.
Para fortuna de la ciudad el Tribunal Administrativo de Boyacá desestimó la demanda que pendía sobre el mandatario sogamoseño, quien ahora podrá adelantar su trabajo con mucha más tranquilidad.
Esta es una nueva derrota para la clase politiquera tradicional que ha querido repartirse la ciudad como si se tratara de un botín de asalto. Pero también es un llamado de atención para el Alcalde Camargo, esta decisión viene a recordarle la inmensa responsabilidad que tiene sobre sus hombros y es estar lejos de las mañas de sus predecesores y llevar a la ciudad a un nuevo nivel de desarrollo y bienestar social.
Si Sogamoso quiere acabar para siempre con la clase política corrupta y sectaria, el señor Camargo no deberá dejarles oportunidad para que lo ataquen y usen sus debilidades como arma politiquera para derrotar el modelo de ciudadanía y gobierno.
Adelante Alcalde, no decepcione a quienes creen en usted.
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