El guerrillero que tomó la decisión de liberar a Oscar Tulio Lizcano, alias “Isaza”, se convierte no en un héroe nacional, sino en un ejemplo a seguir.
Un ejemplo para esos hombres y mujeres que son utilizados por los “comandantes narcotraficantes” del grupo terrorista de las Farc. Aquellos que se encargan de hacer la parte sucia de esta guerra, mientas sus jefes se rodean de lujos y se pasean orondos por las fronteras.
”La base”, ignorante y utilizada, se muere de hambre en el monte, comiendo “cogollos con sal y carne de mico”. Pero estos hombres se están dando cuenta que vale la pena salir del infierno, que merece la pena soñar con pasearse por las calles de Paris.
Entregarse, dar información e incluso liberar a los secuestrados es el camino. Isaza lo logró y aquellos que como él puedan hacerlo, deben, sin dudarlo, dar el paso.
A la guerrilla, le queda muy poco “material canjeable”, están perdiendo. Colombia no los soporta, no los tolera. La guerrilla insiste en infiltrarse, en llevar la guerra a las ciudades, pero deben saber que los colombianos no los aceptamos como “ejército del pueblo”, los consideramos asesinos y criminales.
Seguir allá no sirve de nada.
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