La operación Jaque, que permitió la liberación de Ingrid Betancourt y otros 14 secuestrados, nos fue presentada como uno de los operativos de inteligencia más destacados en la historia del mundo, a la altura de las muy sofisticadas operaciones de la inteligencia israelí.
Sin embargo de un tiempo para acá, han circulado versiones que desmienten la información oficial. Se habla de negociaciones del F.B.I. con los “carceleros de las Farc o de pagos directos del gobierno colombiano.
En la primera versión oficial huno mentiras. Se aseguró que no hubo9 utilización de emblemas de organizaciones neutrales, después supimos y vimos que se usó el de la Cruz Roja Internacional.
Las versiones dadas por los abogados defensores de los guerrilleros capturados apuntan en el sentido de una supuesta negociación, versión que desde el comienzo han sostenido las Farc, que sus hombres se vendieron.
Ahora los periódicos The Miami Herald y El Nuevo Herald difunden y hacer alharaca de esto. ¿Con qué propósito? se pregunta el Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia y encargado de funciones del Ministerio de Defensa, general Freddy Padilla de León en un comunicado en que asegura que “llama la atención que con una tardanza de más de 100 días de efectuada la humanitaria misión de rescate, algunas personas traten de propalar, con inexplicables y desconocidos propósitos, nuevas versiones de los hechos a través de las cuales se busca demeritar el resultado exitoso de la misma”.
Sea como sea, la operación Jaque fue un éxito. Pero también es cierto que las mentiras iniciales del Gobierno y las Fuerzas Militares colombianas mellaron la credibilidad de la versión oficial y la conclusión inevitable es que no hay que creer en ninguna de las dos versiones. Detrás de “Jaque” hay demasiadas mentiras, intereses, dinero, ambiciones y egos.
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