EDITORIAL | Detrás de paros, bloqueos, marchas y manifestaciones

En un intento por desestabilizar al gobierno Uribe parece que la oposición, representada en sindicatos corruptos, se hubiera puesto de acuerdo con el terrorismo de las Farc.

En lugar de trabajar y dejar que quienes quieren puedan hacerlo, han convocado a unos pocos para bloquear servicios, vías e infraestructuras estatales, con el grave hecho de la infiltración del terrorismo, como se ha visto en el Cauca.

Tras la muerte de Tirofijo y el ascenso de Alfonso Cano el grupo terrorista empezó una estrategia para escalar la guerra a nivel urbano, infiltrando universidades, colegios, sindicatos y entidades estatales. El resultado de esta estrategia se esta viendo. Los idiotas útiles del sindicalismo colombiano se están prestando para la estrategia de las Farc.

Nada más peligroso para la economía colombiana que desestimular la inversión creando un ambiente de agitación y conflicto en el país. Eso es precisamente lo que se pretende y desafortunadamente los escuderos de Uribe han demostrado ineptitud en el manejo de las situaciones de paro y movilización.

El gobierno no puede perder este reto. Uribe no es omnipotente y debe rodearse de ministros que sean menos demagogos y más ejecutivos, que posean capacidad para resolver situaciones de conflicto.

Los reclamos pueden ser justos, pero no se pueden prestar para intereses politiqueros de la amargada izquierda colombiana y mucho menos al terrorismo de los narcotraficantes de las Farc.

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