EDITORIAL | Por la legitimidad de la democracia, Valencia Cossio debe irse

Cuando Consuelo Araujo era Canciller de Colombia, se destapó el escándalo por la presunta participación de su hermano en para política y de su padre en un presunto asesinato. Esa vez Excelsio insistió en que era necesario que ella dejara el cargo, con en efecto y a pesar de la terquedad del Presidente, se produjo.

Ahora un caso similar vive el Ministro del Interior y de la Justicia, Fabio Valencia Cossio, por los presuntos vínculos de su hermano con narcotraficantes de “la oficina de Envigado”. Pero el ministro Valencia no ha tenido la dignidad de Consuelo Araujo, que presentó su renuncia cuando vio el daño que un escándalo así podía causarle a la majestad de su cargo.

En Antioquia se habla mucho de los nexos y poder de los Valencia Cossio y lo que se vio tras la captura del ex fiscal, Guillermo León, lo confirma. Cómo es posible que la juez de garantías le diera casa por cárcel, cuando otros personajes en situaciones similares han ido directo a la cárcel.

Esa decisión fue discutida y demandada por la Fiscalía y la Procuraduría, que han solicitado que sea revocada.

Nadie discute las capacidades de Fabio Valencia como ministro, ni como político. Pero al estar al frente de la justicia colombiana deja un manto de duda que es inaceptable.

Valencia debe irse por voluntad propia o por resolución presidencial, pero Colombia no puede seguir apareciendo ante el mundo como un narco-estado, dándole la oportunidad a los defensores de las Farc de destruir la legitimidad de nuestra democracia.

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