La captura de cinco menores de edad en momentos en que atracaban con armas blancas a una mujer en Sogamoso y los múltiples hechos delincuenciales en que se ven involucrados muchos jóvenes nos hacen pensar que en Boyacá siguen faltando políticas serias para el manejo del tiempo libre entre los menores, políticas que eviten al deserción escolar y la criminalización de estos muchachos.
A diario los reportes policiales dan cuenta de capturas de menores de edad a lo largo y ancho del departamento. Atraco, uso y venta de alucinógenos, violencia intrafamiliar y vandalismo, son sólo algunos de los hechos cometidos por estas “ovejas descarriadas”.
No se puede generalizar, pero el alto consumo de alcohol en Boyacá, que empieza a temprana edad, sumado a la pobreza, las necesidades insatisfechas y la poca o mala educación parecen ser los disparadores de las manifestaciones delincuenciales que vemos en todas las ciudades y municipios de Boyacá.
Infortunadamente, mientras no se eduque, difícilmente estos muchachos van a ser capaces de salir del círculo vicioso en el que han entrado. Los castigos en algunos casos no sirven para hacerles entender su problemática, ni les ayudan a salir del contexto delincuencial.
Boyacá necesita tener políticas adecuadas para el manejo de estos menores o de lo contrario en unos años simplemente habrá que aumentar el número de cárceles y fuerza pública para controlar la delincuencia.
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