EDITORIAL | País dividido: el redil contra los reflexivos

La controversia entre el Presidente Álvaro Uribe y la Corte Suprema de Justicia, que investiga los casos de la Parapolítica, ha generado un nuevo principio de división en el país.

Esta vez no es una división bipartidista, no es de derecha e izquierda, ni entre buenos y malos. No, Es una división entre uribistas y demócratas.

Los primeros defienden a capa y espada cualquier posición que asuma nuestro Presidente, sin reflexionar si está en lo correcto o no. Los segundos creen en la división de poderes y que el Ejecutivo, bajo ninguna circunstancia, tiene por que influir, presionar o confrontar al Judicial.

Vale la pena preguntar ¿qué interés tiene el presidente de atacar a los investigadores de la parapolítica?, ¿por qué cuando es llamado a indagatoria el primo del presidente, se suscita este escándalo?, ¿Quién le dio la orden al DAS de seguir a los magistrados?, ¿por qué en un momento de coyuntura como este, el partido de la U empezó a promover el tercer periodo de Uribe? y ¿por qué se cree en las declaraciones de los paramilitares para los casos de los congresistas investigados, pero resultan inadmisibles estos testimonios cuando se refieren al Presidente?

La política en Colombia siempre ha sido oscura y siniestra. Por culpa de las banderas rojas y azules este país cayó en la vorágine de muerte de la que le sigue resultando imposible salir. Una dictadura disfrazada es más peligrosa que una dictadura declarada, los ciudadanos no podemos seguirle el juego a quienes manejan los hilos del poder.

Si estos seres siniestros quieren dividir al país, los colombianos no debemos permitirlo. Si el Presidente pide que los Magistrados sean investigados, él también debe ser objeto de investigación.

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