EDITORIAL | Qué sigue para el profesor Moncayo

Después de caminar más de 900 kilómetros el profesor Gustavo Moncayo llegó a Bogotá y se reunió con el presidente Álvaro Uribe. Pero enfrentarse verbalmente con Uribe, que es un “zorro político”, no le salió bien al profesor que lucha como ninguno por la libertad de los secuestrados.

A Moncayo lo emocional le está arruinando el arduo trabajo de persuasión que había logrado simplemente con caminar.

Uribe no es culpable de los secuestros y los amarillistas medios colombianos ya se están cansando de Moncayo, por eso si el profesor deja pasar este momento de “efervescencia y calor” habrá perdido su fatigada labor.

Mejor que establecerse en la Plaza de Bolívar, de Bogotá, Moncayo debería retomar su canino en dos direcciones: una hacia el sur del país, hacia las selvas donde están los secuestrados; o como segunda alternativa, dirigirse hacia Caracas y solicitar al presidente venezolano Hugo Chávez su intermediación con una guerrilla que ha demostrado ser afecta al gobierno del vecino país.

Cualquiera que sea el camino que tome este hombre nariñense, Colombia entera debe seguir apoyándolo, sin importar que sus emotivas palabras puedan traicionarlo. Al fin, es compresible que sus palabras sean producto del dolor de haber perdido a su hijo durante 10 años por culpa del conflicto colombiano.

Share:

Comentarios

Comentarios de Facebook