A partir del momento en que el presidente Uribe decidió que con la narcoguerrilla no habría ningún tipo de acuerdo, se vio venir la arremetida de este grupo. Misma que esta semana le costó ala vida a 17 policías y 2 civiles. La que detonó un carro bomba en Fusagasuga y otro en Vilavicencio.
Esto se esperaba, por que evidentemente las Farc aspiran a fortalecer sus posición militar y presionar al gobierno hacia al negociación.
Es sabido que siempre antes de la negociación, las partes se fortalecen militarmente para no dar signos de debilidad.
Ahora lo que debemos esperar es una confrontación muy fuerte y luego, esperemos que así sea, el inicio de una nueva posibilidad de negociación para el intercambio humanitario.
Como sea, a ambas partes una negociación les conviene, pero por sobretodo, le conviene el país.
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