Un nuevo estudio del Observatorio Europeo Austral (ESO) advierte que las propuestas actuales para poner en órbita más de 1,7 millones de satélites tendrían consecuencias devastadoras para la astronomía científica.
La investigación estima que, para preservar la observación del firmamento, el número de satélites operativos no debería superar los 100.000, siempre que sean de baja luminosidad.
La rápida expansión de las megaconstelaciones de satélites en la órbita terrestre baja ha dejado de ser una promesa de conectividad global para convertirse en una seria amenaza científica. Según el primer estudio cuantitativo del ESO, la acumulación proyectada de más de 1,7 millones de dispositivos incrementaría drásticamente el brillo del cielo nocturno, interfiriendo de forma crítica con las observaciones realizadas por los telescopios terrestres de última generación.
Los investigadores del ESO concluyeron que, para evitar un impacto severo en la investigación astrofísica, el número de satélites operativos no debería exceder los 100.000. Asimismo, el estudio señala que estos aparatos deberían mantener una luminosidad por debajo del límite de visibilidad del ojo humano para reducir al mínimo su efecto sobre la observación de objetos celestes distantes.
El análisis es el primero en cuantificar el impacto que las constelaciones satelitales comerciales pueden tener sobre la oscuridad natural del cielo. Además de los obstáculos que representan para la investigación científica, el informe señala que este rápido crecimiento también ha suscitado preocupaciones por sus posibles efectos sobre el medio ambiente y la salud humana.
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