Daniel Quintero Trujillo* | El 24 de Abril se conmemora el 48 aniversarios de mi unión matrimonial con Alicia González Aponte, fecha en la que juramos ante Dios " amarnos hasta que la muerte nos separe" teniendo siempre presente los preceptos del evangelio que nos enseña que el Matrimonio es un sacramento de unión indisoluble “Lo que Dios une, el hombre no lo puede separar”. Mateo 19:5-6).
En todos estos años han transcurrido bellos acontecimientos que lo hemos disfrutado día a día con la misión de consolidar la mejor empresa afectiva como es el HOGAR donde nuestras hijas Carolina y Tathiana han adornado nuestras vidas ,como dos bellas rosas nacidas en un jardín lleno de paz y armonía.
Durante este tiempo hemos crecido como personas,padres y profesionales en Psicopedagogía ,unión que ha llegado a la plenitud de un amor consolidado en el afecto tranquilo ,ofreciendo protección a nuestras hijas como el mas grande tesoro que Dios nos haya regalado,siendo ellas fieles testigos de las las horas que hemos pasado viviendo eternamente enamorados,ya que hemos sido fieles al principio que un hogar se construye día a día con pequeños detalles de amor; afirmación que implica continuar con las manifestaciones de afecto y cortesía propias del noviazgo durante la vida de casados; porque el éxito de un matrimonio es semejante al cuidado que exigen las plantas del jardín:deben regarse para que la sabia continúe fortificando su existencia.
Este amor de esposos es la consecuencia lógica de practicar principios de relaciones interpersonales pisitivas como la aceptación incondicional del uno al otro,una aceptación libre de prejuicios donde solo nos importe el amor de esposo; una mutua comprensión que nos haga sentir los mutuos problemas y necesidades, siempre buscando la felicidad ; además,una comunicación permanente que nos hace compartir las experiencias vividas en el trabajo, las diarias vivencias con los hijos, nuestras alegrías y preocupaciones, nuestras ideas o desilusiones vividas fuera del hogar; temas que nos acerca para reflexionar y el fortalecer la relación de pareja,evitando que la TVE ,el celular o el internet distancie a la familia al quitarnos un precioso tiempo que podría utilizarse para observar y escuchar a nuestra pareja o a nuestros hijos .
Esta comunicación de la pareja debe utilizar el lenguaje de la ternura y evitar palabras ofensivas que hieren y lastiman el corazón,pues no debemos olvidar que el amor de pareja es para vivir y construir un mundo feliz y no para vivir como si se estuviese en una batalla campal donde unos y otros van a salir con heridas que dejaran huellas imborrables.
La vida de pareja debe también fortalecer la confianza mutua en el manejo de la economía del hogar, llevando una sola contabilidad ,evitando las deudas difíciles de pagar que lo único que trae son preocupaciones y fuga de buena energía psíquica tan necesaria para la buena salud mental ; y el distanciamiento prolongado de cualquiera de los esposos por tener que trabajar en lugares lejanos ya que las ausencias en el hogar causa enfriamiento en la relación de pareja o como se dice en el argot cristiano "No tienen vino" y entonces tenemos que recurrir como la virgen María a pedirle Jesus para que se vuelva a repetir el milagro de las bodas de Cana de Galilea que refiere el Evangelio de San Juan.
Además ,de esto principios es necesario construir una estructura moral dando cumplimiento a los 10 mandamientos De la ley Divina que nos hace hombres y mujeres honrados y responsables ,llevando a Dios en el Corazón e entronizado en el hogar,para que cada día ,antes de que aparezca el sol y bien entrada la noche ,estemos oramos juntos para dar gracias al creador del universo por los beneficios recibidos,pidiendo además,protección por este vínculo sagrado que debe perdurar hasta la muerte.
Finalmente quiero recordar las palabras que el día de nuestro matrimonio exprese ante el altar de la Capilla del Hospital de Tunja y que bien merece estar enmarcadas en la pared de nuestra alcoba como una guía en el camino que los esposos unidos en el amor deben recorrer:
"Yo Daniel de Jesus Quintero Trujillo,te recibo a ti Alicia Gonzalez Aponte como mi esposa y prometo guardarte fidelidad en la alegría y en el dolor ,en la pobreza y en la prosperidad; en la salud y en la enfermedad; para amarte y honrarte hasta que la muerte nos separe".
Palabras que prendieron la hoguera del amor y que hoy flamean como antorcha dando testimonio que es en el hogar donde los esposos contribuyen con el ejemplo a educar en principios de ética y moral a las nuevas generaciones para dejar como legado una sociedad organizada con respeto a la dignidad humana.
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*Educador y Escritor.
Danielquintero47@gmail.com
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