Entonces recordé la frase de Schopenhauer que consideraba la Arquitectura como una Música congelada, toda vez que las construcciones quedaban inmóviles con las estructuras de cemento, donde solo se puede contemplar el arte y el estilo como hermosas obras, para ser apreciadas en cualquier momento sin que importe el tiempo.
Estas reflexiones me llevaron a utilizar los compartimentos de la nevera para ubicar una colección de música de acetatos de las décadas de los 60 y 70 y rotularla en su puerta como música congelada ,reutilizando una viejo tocadisco, y así poder disfrutar las visitas de los amigos que vienen de la gran ciudad cansados de escuchar las obras de Maestros de la Música Contemporánea, y que al ponerse en contacto con la música antigua, acompañada de los ruido de la aguja al pasar por las estrías o surcos del acetato, les parece sensacional,sobre todo cuando vuelven a escuchar los corridos de la revolución Mexicana, 0 39 donde se canta a la niña que se fue con un chofer, la cucharita se me perdió, de Jorge Velosa, el Barcino, como la historia de un toro bravo con cuernos punta de lanza,robado por los guerrilleros en tiempo de la violencia,de Carlos Julio Ramírez; música que nos hace retroceder a tiempos de juventud, conquistando los amores de hermosas mujeres al son de serenatas cuyas letra ayudaban a la conquista de sus amores, ya que llevaban hermosos mensajes salidos del corazón, al ritmo de los aires de ranchera, vallenato, sanjuanero, salsa o de carranga.
Ahora la casa campesina,se ha convertido en una sala de concierto, donde se puede escuchar música popular, folclórica y clásica, para que las paredes de adobe y los techos de caña brava amarrados con cabuya vuelve a recobrar su importancia, al darle vida y movimiento a las viejas estructuras arquitectónicas y musicales, descansando de la música metálica y del regatón, que desajustan las puertas y paredes y producen daños a los oídos de los adultos mayores.
Ahora, esta es mi entretención, recreo que complementa la actividad agrícola y de escritor, permitiéndome fortalecer la corteza cerebral para darle vida a los años ,rodeado de naturaleza y aislado de las constantes noticias de corrupción, en la que hoy se encuentra atrapada nuestra patria.
Es innegable que la música congelada por su carácter lúdico, es un vehículo muy importante para valorar las tradiciones culturales de un país tan diverso como Colombia,donde las comunidades la siguen utilizando para acompañar las diversas tareas como las labores del campo y las celebraciones en las festividades de los pueblos.
Sigamos fortaleciendo el sentido de pertenencia y respeto por nuestras riquezas culturales, pues desde la Guajira al Amazonas, y desde Chocó hasta Puerto Carreño, pasando por el centro del país, tenemos un sinnúmero de compositores que en aires de bambuco, torbellino, pasillo, guabina, cumbia o vallenato, han compuesto las mejores canciones para transformar los paisajes en el mejor álbum musical de Colombia,y así darle libertad a la imaginación evocando hermosos recuerdos del pasado.
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*Educador y Escritor.

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