Daniel Quintero Trujillo* | "La botica fue la iglesia donde los pacientes buscaban la mano de Dios en cada cápsulas y jarabes para volver a disfrutar de salud y bienestar".
"Botica Sarmiento fundada en 1901" era el aviso que se leía en un local contiguo al viejo hospital,en la calle central ,en una esquina de la émpinada calle que comunica con el Tamaco, de propiedad de Don Guillermo Sarmiento Chona,un hombre acaudalado,serio y muy sabio en el arte de la farmacia ,que se había establecido en Convención para ayudar a los pobladores a mitigar los dolores de las enfermedades ;el sitio era como un templo para los pacientes que desesperados por los quebrantos de salud ,buscaban encontrar la mano de Dios en cada cápsula o jarabe para volver a disfrutar de la buena salud y felicidad.
Esta Botica con olor a yodosalin, y plantas del campo ,suministraba los medicamentos mas usuales de la medicina doméstica ,además ,de preparar recetas útiles para las enfermedades conocidas y frecuentes en la region ,utilizando el mortero para machacar las raíces ,pétalos de flores y producir ungüentos curativos.
Cuando los clientes llegaban al establecimiento ,siempre encontraban a Don Guillermo unas veces sentado en su sillón de descanso ,acompañado con su esposa doña Lola una dama amable,atenta y encargada recibir el dinero que luego depositaba en una registradora con teclas que al presionarla habría el compartimento de billetes y monedas.
Pepe su hijo,permanecía detrás del laboratorio,ya que como Químico Farmaceuta,egresado de la Universidad Nacional de Colombia,elaboraba formulas magistrales que luego empacaban pequeños frascos,que los niños de la escuela le habían vendido ,previo lavado con agua caliente y refregadas con arena de la quebrada ,para eliminar bacterias y que el boticario pagaba por el valor de un centavo.
Entre las fórmulas que se registraban el el libro de recetas o bademecum estaba una muy típica para los dolores de huesos consistente en hervir por largo tiempo agua con quina,romero y salvia para luego verterla sobre las piedras calientes para que expeliera vapor y fuera absorbido por el paciente,después colocarse unos paños de agua de caléndula caliente y antes de acostarse untarse suavemente un poquito de mentol,y santo remedio.
En ese laboratorio también existía una pequeña balanza con pesas de onzas y gramos para que la fórmulas farmacéutica saliera bien equilibrada,como lo habían enseñado los sabios maestros de la farmacopea.
En el armario de madera se ubicaba una colección de frascos de color ocre y recipientes de porcelana con variedad de nombres adornados con arabescos y letras negras en latín , indicando que allí había bella dona ,menta,Anis,azul de metileno,mertiolate y vitaminas que habían agotado las letras del abecedario.
En la parte baja con gavetas se almacenaban las inyecciones que el viejo boticario aplicaba en una pieza contigua ,separada de un cancel blanco ,donde los paciente se acostaba boca abajo con los músculos del glúteos tensionados por el miedo ,rogando al santo de su devoción para que la mano fuera tan suave como el algodón y así evitarse el dolor.
En la vitrina mientras se esperaba los medicamentos se observaba inyectadoras en su recipiente de metal para ser hervida después de usarlas,frascos de menticol,agua de colonia ,Murray y los jabones Reuters que eran elementos indispensable para aromatizar la anatomía del cristiano y evadir los olores fuertes de las aguas residuales que circulaban por las calles.Todos estos elementos hacía recordar la vieja frase de los pueblerinos," aquí se encuentra de todo como en Botica",como una expresión de la diplomacia municipal para alagar al tendero por encontrar todos sus productos inscrito en la lista de mandados.
Era frecuente los domingo ,después de la misa mayor ,la afluencia de los campesinos con sus fórmulas médicas o consultas verbales a ese lugar,uno de ellos en un día cualquiera del siglo pasado,pregunto por un purgante para su hijo que tenía el estomago templado como un tambor y Don Guillermo le formuló el purgante vermífugo nacional,pero a los 8 días regreso por que el medicamento no había tenido efecto sobre el zoológico que coleccionaba el estómago su niño flaco y barrigón; Don Guillermo le cambio la formula por el purgante Municipal .era un laxante que se preparaba con las hojas de paico y que el recomendaba por ser mas efectivo que el dinero que salía del banco popular.
La botica del pueblo con su responsabilidad de recrear a su clientela participaba cada año en las fiestas julianas patrocinando el día 27 en honor a la virgen del Carmen y también ,al final y comienzo del año ,entregaba de regalo a cada cliente el tradicional Almanaque Bristol que era recibido como un elixer de vida ,ya que se orientaban con las fases de la luna para desarrollar las faenas de la vida cotidiana.
Los medicamentos al final eran empacados en papel color marrón ,que sacaban de un rollo corredizo que estaba en un extremo del mostrador y Don Guillermo se despedía de los compradores ,sin antes recomendárles que para que los medicamentos hicieran efecto se acogieran a la virgencita del Carmelo o hicieran la novena al arcángel san Rafael ,guardián de la salud.
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*Educador y Escritor.
Danielquintero47@mail.com
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