Opinión | Blindado con babas

Opinión | Blindado con babas

Gustavo Alvarez Gardeazábal* | Aunque la alegría llena los corazones de los amigos de la paz por el acuerdo conseguido al llevar a las Farc a reconocer la vigencia de la Constitución del 91 y a remendarla precipitadamente, el tal blindaje de que hablan está pegado con las mismas babas con que la izquierda ha pegado todos los pactos celebrados entre ellos mismos a lo largo de la historia política colombiana.

Como el pánico de convocar una Constituyente los llevó a convertir la mesa de La Habana en lo que no debía ser, deja ver la fragilidad del acuerdo. Con solo organizar  una firmatón ,masiva y bien montada por fuerzas de todas las vertientes, no  por  uribistas solamente , para “Salvar a Colombia”, pidiendo una Constituyente o un referendo o derogando el Congreso, quebraría estruendosamente el blindaje.


Ordóñez más líder de Uribe
En la coyuntura planteada por el habilidoso  golpe de mano de la mesa de La Habana de replicar por la vía del “Acuerdo Especial” lo ya vivido en otros países con conflictos muy distintos al nuestro, brilló con luz propia (y sin la ayuda de las agujas del costurero que tanto le estorban a Uribe), el Procurador Ordoñez.

Independiente del criterio negativo que se tenga sobre él y sus confusiones decimonónicas sobre religión y política,debe reconocerse que  la carta que  envió al presidente Santos mostró de sobras la pasta de líder que le hace falta a Álvaro Uribe. Ordoñez, leyendo con rapidez y tino la oportunidad ,y actuando  obviamente como buen derechista, cogió el toro por los cachos y montó la trinchera en un párrafo.

Uribe dejó la impresión que usó la cortina de la resistencia civil para que no airearan más los nombres de sus hijos en los paraísos fiscales,  no para comandar las huestes de la derecha frente a lo que se venía encima.

Al Congreso lo castraron parado
Aunque no resulta sorprendente, si es exageradamente desconsolador que el Congreso de la República se haya dejado marginar de manera tan absurda del acuerdo impositivo de La Habana, en donde apenas si le quedó la obligación de remendar a las carreras el Acto Legislativo para la paz, entregando miserablemente el derecho a modificar las leyes de la República.

La absoluta falta de talante del Congreso, en donde están sentados los jefes de los partidos políticos y los voceros de regiones hartas de ver guerras y de saber que pueden estar provocándolas de nuevo, hiere al más insensible de los colombianos.

Usando para entretenerlos el fantasma  de  una Constituyente que podría derogarlos y atizándoles el hambre insaciable  de más mermelada, los domaron antes de castrarlos parados.

Hoy apenas si son inocuos actores de un proceso donde la voz del pueblo no tiene  ya los voceros que eligió.
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*Escritor y líder de opinión
@eljodario

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