Comenzando la semana se vio muy alebrestado se vio al Gobernador Carlos Andrés Amaya, su molestia radicaba en que Boyacá no fue tenido en cuenta como sede de los juegos Nacionales.
Sin embargo, poco le duró su pataleta. Seducido por los "cantos de sirena" y el encanto del poder, se dejó obnuvilar por fantasías de un campeonato mundial de ciclismo en Boyacá.
Fantasías decimos, porque son solo eso. Que Santos prometa algo, ya se sabe que no pasa de ahí. La palabra del Mandatario está muy devaluada y poco se puede esperar de él.
Posiblemente hagan el trámite ante la UCI, con cierta seguridad se presentará la candidatura. Pero decir que Boyacá será sede en 2019, de eso no hay absolutamente ninguna certeza.
Amaya se dejó meter el dedo en la boca y seguirá muy tranquilito siguiendo el libreto que le dicten desde la Casa de Nariño.
Gobernador, por qué mejor no se molesta, por la inconclusa doble calzada, la gasolina más cara del país que se paga en Tunja, el fracaso de la política agraria, el abandono absoluto del campo... Hay mucho por qué enojarse con el Gobierno central.
Boyacenses crédulos.
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