Ese término "youtuber" le puede parecer una rareza a todos aquellos que suman más de 40 en su edad, pero es un término que entienden muy bien las nuevas generaciones.
El "youtuber" es el nuevo dueño de la audiencia, es a quien los jóvenes quieren ver y el hecho de que la Feria del Libro de Bogotá los ponga en el escenario, reconoce la importancia que tienen, y pone de manifiesto que para llegar a esas audiencias hay que buscar nuevas alternativas.
Recorrer la Feria del Libro es tan aburrido y tan predecible, que ya ni vale la pena ir. Los libros se consiguen al mismo precio en las librerías. No había valor agregado, pero ahora miles de jóvenes se acumulan para ver a los "youtubers". Si los anquilosados mercaderes de libros no aprovechan a ese público, es porque sus estrategias no son de este siglo.
Habrá quien critique a los youtubers por sus contenidos, pero nada hay de malo en lo que hacen. Son originales, directos y abiertos; a quien lo le guste, que nos los mire.
La televisión asiste a su agonía y las redes sociales se imponen. Ir en contra de las nuevas formas de consumir a los medios, es nadar contra la corriente.
Por otra parte están los autores tradicionales, con sus infinitas ínfulas de intelectuales. Que no soportan no ser el centro de atención, ignorados humillantemente por una audiencia ávida de contenidos relacionados con sus propias existencias.
Finalmente, lo que se percibe en el ambiente es la mala leche de algunos "periodistas", que en su vida jamás lograrán los niveles de audiencia y aceptación de un "youtuber".
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