Ricardo L. González P. | ¿Recuerdan cuando se hablaba del “Síndrome del Sapo”? Se decía que cuando un sapo es introducido en un recipiente con agua muy caliente, éste salta, trata de escapar. Pero si se le sumerge en un recipiente con agua fría, y la vamos calentando lentamente, finalmente el sapo termina cocinado, pero no lo siente. No salta ni escapa.
Esta experiencia se aplica en otras circunstancias, solo que no es con sapos. El cobro de la energía eléctrica es un ejemplo: Como no funcionó el cuento del “fenómeno de Niño” para justificar el alza de las tarifas, pues la empresa privada dueña del negocio de la venta de energía, porque lo compró a Electrificadora de Boyacá, en su afán de recuperar su inversión, se acordó del mencionado caso del sapo y se propuso cocinarnos lentamente.
Se inventó la fórmula mágica, como la que se usó para medir el desempleo, y empezó a subirnos las tarifas lentamente. A medida que sube el valor del recibo, nos preocupamos por mirar hacia el contador, para constatar que las lecturas están bien. Nos acordamos que en diciembre el consumo aumentó porque en vacaciones todo el mundo se conecta, y los kilovatios consumidos suben. Pero el problema no está por ese lado. La factura de enero debió bajar, pero no fue así. Entonces, ¿A dónde miramos, a quien culpamos?
Pues es fácil: Veamos varios recibos consecutivos y leámoslos, bien leídos. Tal vez encontremos un factor que se denomina ($/Kwh), que supongo significa “valor por kilowatio hora” que consumimos, y que da como resultado el valor de nuestro consumo del mes. Y si hacemos el ejercicio de leer ese factor en varios recibos consecutivos, por ejemplo de septiembre del año pasado, a enero de 2016, vemos como varía ese factor, pero siempre hacia arriba. Es decir, el valor del kilowatio consumido va subiendo mes a mes. Mejor dicho, nos van calentando el agua lentamente, hasta que lo que pagamos sea insostenible, y más con el aumento de los salarios.
Pero este aumento en el valor del kilowatio no es insignificante: En mi caso, la variación de la tarifa mes a mes fue así: En agosto, 442. El recibo de septiembre no lo encontré, pero en octubre el factor fue 459. En diciembre fue 480. En enero de 2016 fue 482, en febrero 510. Es decir, entre agosto y febrero, 7 meses, subió de 442 a 510, o sea 68. Así, porcentualmente subió 68x100/442=15%. ¡El valor del kilowatio, en mi caso, subió el 15% de la tarifa que tenía en agosto!. ¡Y subió lentamente para que no fuera notorio! ¡Si yo fuera el sapo, me habrían subido la temperatura del agua en 68 grados, así que ya estaría cocinado!
Comparé la lectura con los recibos de una vecina cuya casa está en estrato dos. Ella no tiene el recibo de agosto ni el de febrero, pero de septiembre a enero el incremento es de 449 a 482, o sea 33, que nos da un 7.35% en 5 meses, de modo que en los mismos 7 meses tal vez se cerca al porcentaje mío.
Lo que vemos es un incremento mucho mayor que el aumento en el salario mínimo. Lejos del deseo expreso del gobierno mentirosín de “Prosperidad para todos”. ¿Quién puede prosperar de esta forma?
Y una reflexión final: Como la empresa que compró a electrificadora es la misma que compró Isagén, los que consumen energía vendida por esta empresa recibirán igual tratamiento: Tendrán que pagar con el incremento en sus recibos el precio que pagaron en la amañada subasta. Y esa platica no va para la empresa: Va para sus dueños, para cubrir los sobornos, los permisos para el incremento disimulado de las tarifas, y para las demás mordidas.
¡Y así se fue el incremento del Salario Mínimo en el 2016!
¿Qué opinión tienes acerca de esta noticia? Publica un comentario, no te quedes callado.
+EXCELSIO
- Inicio
- > Columnista
- > Opinión | ¡En la olla con las tarifas de energía!

Comentarios
Publicar un comentario
Leave a comment. Thanks!
Comentarios de Facebook