Una nueva clasificación de meteoritos podría resultar del análisis que miembros del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad Nacional hicieron sobre esta clase de cuerpos hallados en tres municipios del oriente de Boyacá.
Los geólogos planetarios son los encargados de establecer si una pieza hallada en la superficie terrestre es un meteorito.
El trabajo de grado del geólogo colombiano Sergio Esteban Montes concluyó que las similitudes en la textura, composición mineralógica y química de un meteorito hallado en Santa Rosa de Viterbo y otros encontrados más recientemente en otros municipios de Boyacá indican que todos los fragmentos pueden corresponder al mismo evento. Así, también harían parte del mismo cuerpo parental, que se desintegró al entrar en la atmósfera y cuyas partes fueron halladas en la misma elipse de dispersión del área de caída.
Este análisis es la base del trabajo de grado del geólogo colombiano Sergio Esteban Montes, quien como integrante del grupo realizó los estudios de esas piezas durante los últimos tres años.
Los meteoroides, según lo establecido en las resoluciones de la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional 2006, son cuerpos menores del sistema solar, con diámetros por debajo de los 50 m. Pueden ser fragmentos de planetas, cometas o asteroides que provienen de grandes impactos o restos de formación del sistema solar. Cuando estos cuerpos entran a la atmosfera terrestre reciben el nombre de meteoros (o, coloquialmente “estrellas fugaces”), y cuando tocan la superficie terrestre se denominan meteoritos.
“No es fácil el reconocimiento de estos objetos para el común de las personas, por lo cual hay timadores que se aprovechan y venden estas piezas como meteoritos, siendo en su mayoría falsos”, explica Sergio Montes.
Los meteoritos encontrados en Colombia son objetos escasos que se encuentran como tesoros en colecciones privadas o públicas de museos o instituciones académicas, que en su mayoría albergan fragmentos hallados en los municipios de Floresta, Santa Rosa de Viterbo, Betéitiva y el corregimiento de Otengá (de Betéitiva), correspondientes a un fenómeno celeste acontecido hacia 1810.
El meteorito de Santa Rosa de Viterbo, por sus dimensiones e historia, pese a que no hay certeza si fue el resultado de una lluvia de meteoros o la fragmentación de un mismo cuerpo, es uno de los más famosos y estudiados en Colombia; además se encuentra como patrimonio del país en el Museo Nacional y en la Universidad Nacional de Colombia.
En esa región del oriente de Boyacá se han encontrado recientemente cuatro meteoritos, los cuales fueron denominados Floresta (a), Floresta (b), Floresta (c) y Floresta (d), que por su importancia científica son objeto de estudio desde el 2015. Las piezas en mención fueron recolectadas por habitantes de las veredas del municipio de Floresta.
El meteorito Floresta (a) posee un tamaño de 30 cm x 20 cm x 10 cm y un peso de 13,8 kg. El meteorito Floresta (b) mide 17 cm x 10 cm x 12 cm, y un peso de 4,4 kg. Estos meteoritos metálicos están compuestos de hierro y níquel de una alta densidad.
Los meteoritos (a) y (b) se han clasificado como meteoritos diferenciados metálicos anómalos (o sin agrupar), ya que en las dos clasificaciones, textural y química, no corresponden plenamente a un solo grupo de la clasificación, por lo cual se propone un nuevo grupo para esta clase de meteoritos.
Se infiere que el material parental de estos meteoritos es un cuerpo menor (asteroide) del cinturón de asteroides entre las orbitas de Júpiter y Marte, debido a su composición química. Se trataría de asteroides tipo M, ricos en metales (principalmente níquel y hierro) y que parecen proceder del núcleo de asteroides diferenciados.
Existen varias clasificaciones de estas rocas extraterrestres, las cuales sirven para poder diferenciarlos y distinguirlos de las terrestres. Los no diferenciados o condritas, que no presentan fusión desde su formación desde hace unos 4.500 millones de años; los diferenciados o acondritas, metálicos-sideritos, siderolitos, por presentar fusión y diferenciación después de la formación del cuerpo planetario.
Los meteoritos han sido por muchos años objetos de interés e importancia científica, ya que brindan información sobre el pasado, la evolución y la formación de los minerales, así como sobre las estructuras y diferenciación química que caracteriza a los planetas y cuerpos menores del sistema solar.
Además, hacen parte de la hipótesis según la cual se propone que son precursores y mensajeros de la vida proveniente de otras partes del universo (hipótesis de la Panspermia), como también de ser desencadenantes de extinciones masivas en la Tierra, como la hipótesis de la extinción de los dinosaurios en el cretácico paleógeno, hace 65 millones de años, y del cual una evidencia sería el cráter de Chicxulub, en Yucatán (México).
Foto: Wikimedai
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