Erradicar, la pobreza extrema en el campo, aplicar éticamente los recursos del 4/1000, garantizar la seguridad, mejorar las condiciones de generación de empleo, reducir los costos de producción, mejorar el servicio de asistencia técnica, facilitar el acceso al crédito,aumentar la productividad, administrar los recursos con equidad en los sectores urbanos respecto a los rurales,reconocer el trabajo de la mujer rural, mejorar las condiciones de comercialización de los productos nacionales y la infraestructura rural, continuarán siendo sofismas de distracción, argumentados por el dizque histórico aumento de los recursos para el Agro y la nueva súper idea de sembrar un millón más de hectáreas, donde sin duda saldrán beneficiados los grandes productores y algunos medianos, pero ningún pequeño, que le pueda vender a las entidad espúblicas como: BATALLONES DEL EJERCITO, ICBF, IMPEC, POLICíA NACIONAL, PROGRAMAS DE NUTRICIÓN ESTUDIANTIL, PROGRAMAS DE ADULTO MAYOR Y UNIVERSIDADES, etc.
Basta con analizar las pasadas intervenciones del Ministro de Agricultura Dr. Aurelio Iragorry Valencia cuando en AGROEXPO, en el congreso nacional de la SAC y en el lanzamiento del programa SIEMBRA, pronunció el mismo discurso, sin cambiar la temática, ni los chistes ni las comparaciones, con que quiso agradar a los asistentes.
Algunos expertos afirman que por primera vez en Colombia la clase media supera a la clase baja, pero no explican que los pequeños agricultores siempre hemos estado limitados para para dar ese salto de estrato, no por falta de eficiencia en el desempeño, sino por falta de políticas integrales y estructurales de Estado, para propiciar el desarrollo del sector agropecuario como alternativa viable y sostenible de desarrollo económico y social para Colombia.
Cómo se genera desarrollo si apenas se aprueba el incremento al salario mínimo, el gobierno aprueba el alza a la gasolina, el alza a los peajes, el alza a los impuestos, el alza a los intereses de los créditos, alza en las matrículas y la permisibilidad para que los comerciantes especulen con los consumidores, de manera que haciendo cuentas el asalariado ve esfumarse su supuesto aumento.
Antes de que le llegue el primer sueldo y queda con saldo negativo al tener que sufragar las nuevas cargas dentro de su cotidianidad y abocarse a una situación más deprimente donde se amplia la brecha entre las dos clases, siendo peor el caso del pequeño agricultor donde su salario depende exclusivamente de su noble trabajo sin formalidad alguna, sin seguridad social y sin ser una carga para el estado.
Pero así las cosas tenemos un país tan rico que ni las mafias, ni los grupos al margen de la ley, ni la corrupción ni la politiquería han podido quebrarlo totalmente, a pesar de una desigualdad, donde el poder no cede, pero los pobres si tenemos que hacerlo. Se dice que la salud y la educación generan desarrollo, pero los agricultores no tenemos derecho a enfermarnos y si estudiamos no existe reconocimiento del capital humano para continuar con trabajo digno en nuestro campo, la tierra en Colombia está concentrada en una pocas manos y en los minifundios apenas hacemos para sobrevivir.
El medio ambiente se deteriora sin compromisos para evitar sus males, Las guerrillas son rurales porque en el campo es donde se siente el rigor del conflicto, pero los acuerdos son urbanos y el sector agropecuario sigue igual.
Las reformas tributarias afectan a los más pobres y no tocan a los potentados del poder. Nuestros niños y mujeres siguen siendo estigmatizados y limitados en oportunidades para salir adelante por el solo hecho de ser campesinos; sin embargo seguiremos trabajando, para que Colombia surja del subdesarrollo y podamos demostrar que el sector agropecuario es la alternativa más funcional, para generar desarrollo y paz sostenibles, en la mejor esquina del mundo llamada Colombia.
En año bueno, el grano es heno, y en año malo, la paja es grano.
Cecilia de Bohl De Faber
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*Dirigente Gremial.
+EXCELSIO

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