Despejar el camino para que se hagan las investigaciones disciplinarias y penales a que haya lugar, sin presiones, es lo que todo funcionario público está obligado a hacer cuando se ciernen sobre ellos las sombras de duda.
Pero no ha pasado lo mismo con el Genral Palomino, el Director de la Policía Nacional. Salpicado por frecuentes escándalos, que van desde el acoso sexual, pasan por sus propiedades y terminan en la persecución a periodistas. Eso sin contar la sospechosa salida de algunos en la línea de sucesión.
Palomino y toda la cúpula de la Policía hace rato que debió ser sustituida. Pero algo ha de temer Juan Manuel Santos, cuando obstinadamente los mantiene en el mando de la Institución.
Al General le va llegando la hora de irse, no cuenta con credibilidad para seguir.
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La situación ambiental que vive Boyacá no se arregla con un grupo de mamertos bloqueando a la industria minera y cerrando vías. Las Corporaciones Autónomas Regionales deben dejar de ser un fortín de la politiquería corrupta y cumplir su labor de protección del Medio Ambiente.
+EXCELSIO

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