EDITORIAL | La nueva Catedral

EDITORIAL | La nueva Catedral

En 1991 el criminal más conocido de la historia colombiana, Pablo Escobar Gaviria, se entregó a la justicia colombiana. No fue un sometimiento, todo lo contrario, se trató de un acuerdo con el Gobierno de César Gaviria.

El criminal, que para ese entonces era el más grande narcotraficante del mundo, se entregó tras una negociación mediada por Rafael García Herreros, fundador del Minuto de Dios.

La clave en esa negociación fue que el delincuente pudo elegir y construir su reclusorio. La famosa cácel de La Catedral. Creó un hotel de lujo para estar recluido, un centro estatégico para manejar su negocio del narcotráfico, mientras era protegido afuera por la Fuerza Pública.

Cuando Escobar vio que ya era insostenible su estadía en dicha "cárcel", simplemente salió caminando y volvió a la clandestinidad.

Ahora, más de 24 años después, Colombia ve alzarse una "nueva Catedral". Se trata del proceso de impunidad para las Farc.

Estos nuevos narcotraficantes y criminales de lesa humanidad, mucho peores de Escobar, pasarán por una justicia amañada y estarán en reclusiones ilusorias. Como Escobar, se moverán libres y podrán seguir delinquiendo a sus anchas, bajo la mirada complaciente del Gobierno.

El Gobierno está sustituyendo la Constotución y nos lleva a un Estado lleno de criminales en el poder.

La nueva Catedral es demasiado grande como para no verla, lo triste es que nos van a obligar a aceptarla por la vía de un referendo acomodado.

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