Eso le está pasando a Colombia por estos días. Pero nadie lo ve ni lo puede admitir porque andan obnubilados en sacar, a como sea y al costo que valga, la paz de La Habana. Al que critica le caen.
Ejemplo: Silva, el ujier de palacio que funge de columnista de El Tiempo, le declara la guerra al presidente de la Andi en vísperas de la convención anual de los preocupadísimos industriales.
La inflación nos comienza a comer pero no porque el Banco de la República esté emitiendo billetes sino porque el dólar se trepó y casi todo los traemos importado. A Uber y Paypal, las aplicaciones modernas para ponernos al dia desde el smartphone, los persiguen como a ratas y les prohíben que funcionen en un país que necesita actualizarse.
En la Federación de Cafeteros terminan nombrando a quien fungía de eterno mensajero de las oficinas que manejaron el mismo y poderoso Silva y don Genaro y don Cárdenas, el papá del ministro.
Para agriar mas el champús, el petróleo se quedó abajo, el oro vale menos, el azúcar llegó a 10 centavos de dólar la libra y el gobierno se gasta la plata dando subsidios electoreros en vez de revivir los fondos de financiación al mas bajo interés para industriales y agricultores.
Mientras tanto las elecciones de octubre se le salieron a los partidos de las manos y pasaron a manos de los contratistas que financiando campañas garantizan de antemano la tajada presupuestal adjudicada a dedo.
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@eljodario
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+EXCELSIO

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