Kilogramos de papel y metal, en los que aparecen impresos los rostros sonrientes de decenas de caricatos que solamente sueñan con tener poder, para así repartirse el botín de los contratos y puestos públicos más importantes del municipio, son las imágenes que tienen que ver
diariamente los habitantes de la ciudad del sol y del acero.
Aunque lo más terrible de todo esto es que los sogamoseños (por nacimiento o adopción), seguramente, por culpa de su ignorancia e inmoralidad, se van a meter en un cubículo de cartón
el próximo 25 de octubre y van a elegir a un oportunista para que dirija el rumbo de la tierra en la que ellos viven, y sus hijos, y sus nietos, y sus hermanos, y sus padres, y sus seres queridos. ¡Una completa falta de respeto a la razón!
Siete son los candidatos que esperan quedarse con el puesto con el que casi todos sueñan en Sogamoso, y en general en todo mi país.
Y digo esto porque, como lo dijo el genial Fernando Vallejo en su obra El cuervo blanco, Colombia es el país de los doctores aspirantes a la presidencia. Aunque, la verdad sea dicha, estos personajes que voy a nombrar a continuación no llegan a ser tan ambiciosos.
Por suerte. Su techo político sería una alcaldía o, a lo sumo, un puestico en el congreso. Por eso, para ellos, es tan valiosa esta oportunidad.
A continuación les voy a presentar, brevemente, a los truhanes que esperan llegar a la cima de la rama administrativa municipal; eso sí, por supuesto, con la criminal complicidad de los votantes. Porque ellos, los hampones politiqueros, no llegan al poder solos. Ante todo digamos la verdad. Ellos llegan a robar apoyados por la masa ignorante que de manera impúdica sale a votar cada cuatro años, y termina eligiendo al malo para que no llegue al poder el peor.
Algo que, por ejemplo, pasó hace cuatro años, cuando se eligió al miserable de Miguel Ángel García Pérez (del Partido Liberal), por sobre Cristóbal Rodríguez Hernández. ¡Como si alguno de los
dos fuese digno de llevar las riendas de la ciudad!
En la casilla número 1 del tarjetón de aspirantes a la alcaldía de Sogamoso está uno de los empleados estrella del alcalde actual de la ciudad, Miguel Ángel García Pérez. Hablo de Ricardo Salamanca Alvarez, exdirector del Intrasog y exgerente del Terminal de Transportes de Sogamoso, quien es un administrador de empresas que, por hacer parte del equipo de trabajo de García Pérez, debería ser
abucheado por todos los sogamoseños.
Difícilmente algún día nuestra ciudad va a encontrar una administración tan deficiente como la del liberal que le dio vía libre a los delincuentes a lo largo y ancho de Sogamoso, haciendo de la ciudad un verdadero caos repleto de inseguridad, por lo que votar por Salamanca sería una verdadera estupidez.
Lo único medianamente positivo de este candidato es que haya oficializado su candidatura a través de firmas, algo que es valioso, pero que en definitiva no logra borrar la mancha de haber trabajado para la administración.
El tipo más peligroso de todos los que van a aparecer en el tarjetón electoral que van a recibir los sogamoseños el último domingo de octubre es, sin lugar a dudas, uno de los más grandes sinvergüenzas de la historia de la ciudad del sol y del acero.
Enrique Javier Camargo Valencia, uno de esos evangélicos que no pueden decir tres palabra sin mencionar a su amigo imaginario favorito (Dios), y quien ya fue alcalde de Sogamoso, es una persona que puede terminar con lo poco que queda de la ciudad en un abrir y cerrar de ojos. No hay que olvidar cómo salió de la alcaldía la última vez que puso uno de sus pies en su despacho, cuando era el mandamás de los sogamoseños: con una orden judicial.
Es mejor no pensar en que este inmoral pueda llegar nuevamente a la alcaldía. ¡Ojalá Dios, o el diablo, nos salve de eso!
Con el aval del enmermelador partido de la U, se presenta como aspirante a la alcaldía de Sogamoso el exconcejal Sandro Néstor Condía Pérez. Sandro Nestor, quien en 2011 perdió el pulso en el seno del liberalismo con Miguel Ángel García Pérez y no logró ser el candidato de los rojos a la alcaldía en su momento, no es más que un politiquero de pura cepa que anhela con el alma sentarse en la silla de un despacho en el que diga en la puerta “Alcalde Municipal”. Un lagarto sediento de poder. Nada más.
El uribismo, por supuesto, tenía que lanzar un candidato en la ciudad. No existe una sola “fiesta de la democracia” en la que no tomen partido el expresidente Uribe y sus esbirros, por lo que el jefe del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, le dio el aval a Rigoberto Alfonso Pérez. Alfonso, realmente, no tiene muchas posibilidades de llegar a la alcaldía, más allá de que es la persona más
preparada en cuestiones de gobierno de todos los aspirantes.
Rigoberto lo único que tiene que hacer, en pro de cumplirle al uribismo, es tratar de conseguirle
voticos en Sogamoso al Dr, Gonzalo Guarín, quien sigue soñando con ser el próximo gobernador de Boyacá. ¡Ojalá le alcance la plata para lograr su objetivo, aunque lo dudo: no creo que los boyacenses sean tan brutos!
Alejo Gutiérrez, un joven abogado que lleva años haciendo carrera en el interior del Partido Liberal, logró obtener el aval de uno de los canceres más terribles de Colombia y ahora anhela ser el alcalde de todos los sogamoseños. Algo que es bastante improbable, pues en Sogamoso de lo último que se quiere saber es del poder liberal tras el nefasto mandato de García.
Hay que recordar que Gutiérrez, más allá de su juventud, ya pertenece a la clase política clientelista. Su amistad con el gobernador Juan Carlos Granados Becerra es una cuestión de público conocimiento, o al menos para los que recordamos la campaña que él hizo para apoyar al exalcalde de Nobsa, en la carrera por la gobernación de hace 4 años.
Sebastián Cifuentes y Jaime Ostos, sinceramente, deben darse por bien servidos con el solo hecho de participar de esta estafa conocida bajo el nombre de elecciones. Ellos no tienen posibilidades de superar a los candidatos nombrados anteriormente, pero no sería nada extraño que, dependiendo del número de borregos que voten por ellos, lleguen a formar parte del gabinete del próximo alcalde.
| Las opiniones expresadas son de responsabilidad exclusiva del autor y no comprometen a Excelsio. |
|---|
Eso de incorporar rivales electorales en el nuevo equipo de trabajo está de moda en nuestra desangrada Colombia, así que hay que estar pendientes de ¿Entonces qué deben hacer los sogamoseños? Simple, deben votar en blanco para que, por fin, esa clase dirigente reciba su merecido.
Votar en blanco, el próximo 25 de octubre, es una bofetada a la corrupción, a la miseria, a la mediocridad, al atraso, al clientelismo y a la politiquería. Aunque no votar sería un tributo a la moralidad, pero estamos lejos de que esto ocurra. Apoyar a cualquiera de estos miserables, claramente, es una muestra de indigencia mental.
---
@andresolarte
Facebook.com/olarteandres
andresolartea@gmail.com
+EXCELSIO

Comentarios
Publicar un comentario
Leave a comment. Thanks!
Comentarios de Facebook