Desde hace dos meses el oleoducto Caño Limón- Coveñas, en el área del Catatumbo, ha venido presentando abolladuras causadas por la guerrilla del Eln o de las Farc. Ellas no han podido ser reparadas porque algunas son subterráneas y cuando han tratado de meter el fluído por el tubo, este se revienta.
Desde finales de junio, cuando comenzaron los ataques (y no nos contaron), la producción de Arauca está frenada. Los contratos de la Occidental, Rondón, Cosecha, Chipirón y Cravo Norte cubren el 6% del petróleo nacional.
Ya se llenaron los tanques de almacenamiento de este petróleo liviano, que tiene un mayor valor en el mercado mundial y que compensa el precio de los pesados del Meta. Es decir, los que mandan en el Catatumbo, Eln, Farc o Megateo, tienen en jaque la producción petrolera nacional y, por supuesto, no nos lo habían contado. De eso no se habla.
Para tratar de actuar en su línea, el gobierno ha puesto mantequilla encima de la mermelada. Nombró a José Noé Ríos para que hable en secreto con los elenos y aspira que en La Habana les ayuden a dilucidar responsabilidades o a presionar a Gabino o a Megateo.
Eso es, exactamente, un régimen mantequilludo. Lisito y suavecito, untadito por encima para lubricar la noticia y no tener que meter nada al horno.
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*Escritor y líder de opinión.
@eljodario
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+EXCELSIO

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