El día sin carro surgió de una consulta ciudadana en el año 2000, oportunidad en la que los bogotanos se mostraron partidarios de llevar a cabo esta jornada una vez al año. “Aplicar esta medida varias veces al año no responde a la voluntad ciudadana” aseguró la Dra. Monica de Greiff, Presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá.
En las últimas jornadas esta situación ha generado inconvenientes en la movilidad, reducción en la productividad de la ciudad y en las ventas de los comerciantes alcanzando niveles similares a un día festivo. De otra parte, la decisión afecta el cumplimiento de las jornadas laborales, y el cumplimiento de los compromisos de negocios previamente adquiridos por los ciudadanos.
Otros de los problemas que presenta la realización de estas jornadas están relacionados con el acceso y la calidad del servicio público de transporte, como Transmilenio y el SITP, por cuanto la oferta del sistema es insuficiente, no está preparada para recibir la cantidad de usuarios que llegan a estaciones, paraderos y portales ese día, y no existe información clara sobre las rutas de buses zonales.
De otra parte, el efecto ambiental ha demostrado no tener un impacto tan positivo ya que las principales fuentes de contaminación móvil son los buses con combustión diésel y éstos siguen en las calles.
La CCB recomienda que más allá de realizar este tipo de jornadas que afectan a la ciudadanía, los esfuerzos se deberían concentrar en mejorar la calidad del transporte público, las vías, facilitar los desplazamientos en bicicleta y a pie, con una infraestructura acorde con las necesidades, privilegiando la intermodalidad. Todo ello encaminado a contar con una ciudad más competitiva y con una mejor calidad de vida.
+EXCELSIO

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