Del Lector | De la calidad en educación básica (III)

Del Lector | De la calidad en educación básica (III)

Ricardo González |  Si no hay más remedio que seguir persiguiendo lo que llaman Calidad en Educación (Básica), pero ojalá asumiendo que esa calidad debe referirse tanto a los conocimientos como a la formación de buenas personas, de lo que no se quiere hablar es de Calidad Total en educación, porque eso implica todo un esfuerzo, especialmente del gobierno.

Es que medir calidad, sin tener en cuenta que para lograrla hay que aplicar el concepto de Calidad Total, estamos en nada.

Calidad Total se presenta cuando el interesado en lograr la Calidad, aplica sus criterios a todo lo que tenga que ver con ese logro. Es decir, cuando se aplican los criterios de calidad no solo al producto final, sino a todo lo que se necesita para alcanzar ese producto, como el proceso a seguir, los insumos, los instrumentos, infraestructura, etc.

Si tenemos esto en cuenta entenderemos que no es fácil lograr la calidad si no se tiene por ejemplo la infraestructura adecuada. En la educación pública, por ejemplo, la cantidad de aulas ha sido insuficiente desde mucho tiempo atrás. Las jornadas continuas aparecieron porque no había aulas suficientes, pero sí se quería lograr más cobertura educativa.

Y todos sabemos que eso trajo como consecuencia el bajón en calidad educativa, porque el tiempo dedicado a educar a los infantes se redujo. Entonces aprendieron menos, y se les dificultó responder a satisfacción a las pruebas de conocimientos, pero también el tiempo se redujo para la tarea de formar buenas personas. Solo hasta ahora, el gobierno anuncia la construcción de 33000 nuevas aulas. Pero el problema no es solo infraestructura de aulas, sino de muchos más insumos para la educación. Muchos docentes tienen falencias en su formación pedagógica, lo cual repercute en su desempeño. Y como además se resisten a que se les evalúe, las posibilidades de corregir esas deficiencias se alejan, entonces no se logra una buena enseñanza, para un buen aprendizaje.

Y si continuamos este análisis, encontramos que para el logro de la calidad en educación no basta con enseñar a los niños a responder pruebas de conocimientos, sino que todo el servicio educativo debe revisarse y aplicársele Calidad Total, lo cual implica que el gobierno debe meterse la mano al bolsillo para corregir las deficiencias que tiene el actual servicio educativo. Es decir, no basta con tirarle la pelota a las instituciones educativas y a los docentes. El gobierno debe asumir lo que le corresponde, y entender que el logro de la calidad en educación es tarea de todos.

Si el gobierno logra aportar lo suyo, que no es otra cosa que dotar a las instituciones con los insumos necesarios, pero de calidad, entonces sí podrá pedir explicaciones, por ejemplo a los docentes, del por qué, si tienen todos los medios de buena calidad, no están entregando su producto como debe ser: Colombianos de Calidad. Y mientras esto no se da, pena debería darle al gobierno de exigir calidad, cuando la falla está en que éste exige pero no da con qué.

Y mientras las condiciones se dan, lo recomendable es dejar el término de Calidad Educativa de lado. Y dejar de matricularnos en competencias con países que tienen lo necesario para lograr buenos resultados. Es como si pusiéramos a personas con discapacidad física a competir en pruebas atléticas con deportistas de otros países que tienen las posibilidades para formarse como atletas de alto rendimiento. En ese caso lo recomendable, para no hacer el oso, es retirarse hasta cuando los competidores estén en igualdad de condiciones.


+EXCELSIO

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